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El Deporte lunes, 06 de julio de 2020

REPORTAJE

Guillermina se fue con las manos vacías

  • Guillermina se fue con las manos vacías

    Guillermina Candelario fue una múltiple ganadora de medallas tanto en los Juegos Centroamericanos y del Caribe como en los Juegos Panamericanos.

Ramón Rodríguez
Santo Domingo, RD

Guillermina Candelario es una de esas exatletas discretas que durante 22 años brindó al país gran­des emociones, ganando medallas en Juegos Pana­mericanos y Centroameri­canos y del Caribe.

Después de dar a Repú­blica Dominicana meda­llas en eventos del Ciclo Olímpico por más de una década, regresó a casa con las manos vacías.

La laureada levantado­ra de pesas fue elevada a la inmortalidad deportiva por el Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano por los méritos acumula­dos. Ganó tres medallas Panamericanas y otras 4 en Juegos Centroamerica­nos y del Caribe, incluyen­do una de oro.

Candelario duró 13 años en la selección nacio­nal

Tras su retiro en en 2010, inició la construc­ción de una vivienda que aún no ha podido termi­nar. Ha solicitado ayuda a personas e instituciones, pero no ha logrado lo sufi­ciente y a casi diez años de su retiro, no posee una vi­vienda donde residir.

Candelario es parte de una familia de deportistas, especialmente levantado­ras de pesas, entre la que se encuentra Wanda Rijo, también inmortal del de­porte, pero no ha tenido la misma suerte.

Hija de la unión entre Guillermo Candelario y Valeria Santana, Guiller­mina tuvo que trabajar desde muy temprano para ayudar a sus padres en el sustento del hogar.

Tras su retiro se dedicó a entrenar nuevos valores, pero una lesión en el hom­bro derecho la ha limita­do.

“Después de mi reti­ro las lesiones me están saliendo”, dice apenada Candelario, quien ostenta el rango de teniente de la Policía Nacional. Está re­cibiendo tratamiento en el codo y la mano derecha.

A sus 46 años tiene tres hijas (Mildre, Estefani y An­gely) y tres nietos.

 Mildre, de 25 años, es le­vantadora de pesas y perte­nece al equipo de la Fuerza Aérea de la República Do­minicana.

Beatriz Pirón, la más re­ciente medallista de oro Panamericana y Centro­americana y del Caribe, Ana Pirón y Jhon Pirón, son sus sobrinos y mantie­ne una relación casi de her­mandad con Yudelki Con­treras y Miosotis Heredia, entre otras.

Candelario habla de su gran decepción en la vida: “No haber obtenido mi casa a pesar de que me la gané. No tuve suerte”, dice apena­da Candelario quien fue lle­vada a la inmortalidad de­portiva en el ceremonial de 2018.

Con nostalgia remarca que le ofrecieron entregarle una vivienda varias veces. Reside en el sector Santa Fe de San Pedro de Macorís, donde paga una renta de 6,500 pesos.

Por las múltiples dolen­cias, Candelario dijo que gestionará su pensión de la Policía Nacional, insti­tución a la que ha brinda­do decenas de medallas, incluyendo diez años se­guidos ganando la me­dalla de oro de la catego­ría de los 48 kilogramos en los torneos de levan­tamiento de pesas de los Juegos Deportivos de las Fuerzas Armadas y la Po­licía Nacional.

Los méritos

Desde los 14 años, Cande­lario abrazó el deporte de las pesas llevada de la ma­no de Héctor Domínguez, se retiró por dos años para trabajar cuidando dos niños y ayudar a sus padres con el sustento de la familia, pero luego regresó y dedicó 22 años a esa disciplina, alcan­zando numerosas medallas en eventos del Ciclo Olím­pico.

*Juegos Centroamerica­nos y del Caribe de San Sal­vador 2002, medalla de oro y plata.

*Juegos Panamericanos de Winnipeg 1999 ganó presea de bronce.

*Panamericanos Santo Domingo 2003, medalla de plata.

*Centroamericanos y del Caribe de Cartagena 2006, obtuvo dos medallas de bronce.

*Panamericanos de Río de Janeiro 2007 conquistó medalla de bronce.

*Centroamericanos y del Caribe de Mayagüez 2010, medalla de plata.

* Participó en varios mundiales y Juegos Olím­picos.

PERFIL
"No tuve suerte”

Guillermina pide con nostalgia que desea vi­vir tranquila en su hogar y tratando de superar las múltiples dolencias que padece físicamente. También quiere superar el trance de no haber al­canzado una vivienda, su gran preocupación.

Candelario habla de su gran decepción en la vi­da: “No haber obtenido mi casa a pesar de que me la gané. No tuve suer­te”, dice apenada Cande­lario quien fue llevada a la inmortalidad deporti­va en el ceremonial de 2018.