El Deporte

BOXEO

Andy Ruiz pesará 50 libras más que Joshua en la revancha

El singular campeón Anthony Ruiz ha sido víctima de bulling por su sobrepeso.

El campeón mundial Andy Ruiz Jr. subirá al ring sacándole una diferencia de casi 50 libras más de peso sobre Anthony Joshua en la revancha que sostendrán el sábado en Arabia Saudita.

Ruiz registró 283 libras (128 kilogramos) el viernes — casi 15 libras y media (7 kilogramos) más de lo que marcó para la primera pelea en Nueva York en junio pasado, cuando el mexicano protagonizó una de las sorpresas más impactantes en la historia reciente del boxeo al proclamarse campeón mundial de peso pasado.

“¿Es un muchacho grande?”, dijo Joshua sobre Ruiz luego que el británico registró 237 libras (107 libras y media), con lo que peleará con su peso más liviano en cinco años al intentar recuperar sus cinturones de la OMB, AMB y FIB.

Ruiz, quien lució una camiseta negra sin mangas para cubrir su corpulento físico, fue abucheado cuando subió a la báscula. La mayoría del público alentó a Joshua en el pesaje que se realizó al aire libre en una zona verde a las afueras de un hotel cinco estrellas en el centro de Riyad.

En la antesala de la primera pelea, Ruiz fue objeto de burlas por su panza. Pero el mexicano exhibió una notable velocidad de manos y agilidad en sus desplazamientos para derribar cuatro veces a Joshua antes que se parara el pleito en el séptimo asalto.

El entrenador del mexicano, Manny Robles, había dicho que Ruiz estuvo demasiado pesado cuando peleó con 268 libras en Nueva York. Explicó que ese peso obedeció a que le tocó salir a pelear contra Joshua a último hora. El que Ruiz ahora esté más fornido, seis meses después, resultó sorprendente.

Joshua, en cambio, está cinco kilogramos (11 libras) más liviano con respecto a la primera pelea. El británico señaló esta semana que procuró bajar de peso para la revancha con el fin de tener más velocidad en el ring.

Cuando Joshua se paró frente al campeón para posar en el cara a cara ante las cámaras, Ruiz tuvo que retroceder un poco para evitar no pegarle al británico con su sombrero de charro.