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El Deporte miércoles, 08 de mayo de 2019

BÉISBOL DE AYER

Loló Pérez “El hombre sin alma de Ciudad Nueva”

  • Loló Pérez “El hombre sin alma de Ciudad Nueva”
Cuqui Córdova

A partir de esta fecha vamos a reanudar el segmento “Béisbol de Ayer”, en este principio, con la historia del antiguo jugador Loló Pérez. Este beisbolista hizo su debut con los Tigres del “Licey” en 1928. En ese entonces, Titico Guzmán jugaba en la intermedia de los Azules y había ligado tres hits en otros tantos turnos, pero sufrió una lesión y tuvo que salir del terreno en la séptima entrada. Loló fue indicado para sustituirle y el novato en su primera oportunidad al bate, conectó un jonrón, pasando la esféride por sobre la cabeza de su propio hermano, el Chivo Pérez, quien defendía el jardín izquierdo del “Escogido”. Esta escena tuvo lugar en el Hipódromo de “La Primavera”. Con el batazo de cuatro esquinas, Loló ganó el match para los felinos.

A JOSÉ DOLORES PÉREZ le titulaban “El Hombre sin alma de Ciudad Nueva”. Además de infielder, el dominicano fue un gran lanzador derecho, que barajaba sus lanzamientos con suma habilidad y poseía mucha paciencia y calma. Sus envíos parecían como que no llegaban al home, engañando a los bateadores. Nació en Santo Domingo en 1907 y falleció en el paraje Punta Juanillo de Higüey, el 13 de abril de 1965, por causa de un síncope cardíaco, cuando se disponía a instalar un aserradero en la finca del licenciado Julio F. Peynado.

Loló fue el primer pitcher dominicano que intervino en una Serie Mundial Amateur. En la aparición del combinado nacional en la IV Serie (1941), efectuada en La Habana-Cuba. Pérez derrotó a la Selección de los Estados Unidos con score de 6 x 3 (28-08-1941). También el criollo participó en la VI Serie, celebrada en Cuba en 1943. Durante su carrera de pelotero militó en diferentes equipos, algunos de ellos: “Licey”, “Escogido”, “Presidente”, “Selección Nacional”, “Papagayo”, “Ciudad Trujillo” (1937) y muchos otros más. Con 150 libras de peso, y 5’10’’ de estatura, el capitaleño supo aprovechar el béisbol. El desempeñarse en varias posiciones resultaba de utilidad en los conjuntos que vio acción. Se distinguió bastante jugando en la antesala al principio, pero su mejor labor la realizó desde el montículo. Por su astucia en el juego, dirigió algunos teams. Su veteranía y experiencia le ayudaban para mediante sus actuaciones convertir las derrotas en victorias.