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El Deporte domingo, 26 de julio de 2015

LA OPINIÓN DE EXPERTOS

“Hoy picha Pedro”

Freddy Tapia
Santo Domingo

La crónica deportiva, la de ayer, la de hoy, la misma que siguió pasó a paso la carrera de Pedro Martínez, habla hoy en primera persona sobre el nuevo inmortal dominicano en Cooperstown.

Los cronistas dominicanos fueron testigos a principios de la década del 90 del inicio de la carrera del intrépido lanzador y de un sorpresivo progreso que le convirtió no solo en el mejor lanzador del negocio, en un monstruo del box, sino, también, en el más excitante, el que literalmente paralizaba al país --colmadones incluidos-- a la ciudad de Boston y toda Nueva Inglaterra.

Y ni hablar de Nueva York, cuando los Medias Rojas se enfrentaban a los Yankees, ya fuera en los viejos Fenway Park o Yankee Stadium.

Sus salidas concitaban un interés inusual. “Hoy picha Pedro”. La frase se hizo frecuente hasta en los labios de las féminas, que, en la mayoría de los casos, sin ser fanáticas del béisbol también se sumaron al voluntario toque de queda que se producía cada vez que “Pedro El Grande” subía al montículo.

A continuación la opinión de un granado grupo de miembros de la crónica especializada en deportes:

ROOSEVELT COMARAZAMY: Creo que la escogencia de Pedro Martínez al Salón de la Fama de Cooperstown representa un homenaje a la calidad y a la valentía, porque este lanzador tan dominante en una batalla desigual por la era en que le tocó actuar, no solamente exhibió el talento natural como serpentinero y lanzallamas, sino que logró superar obstáculos armado principalmente de su fortaleza de espíritu”.

Cuando se habla de Pedro El Grande la comunidad se refiere a las dimensiones del coraje de este nativo de Manoguayabo que físicamente pareció ser arrancado de la imaginaria isla de Liliput y sembrado en un montículo para combatir en tierra de gigantes.

Su admirable carrera deportiva es un valioso testimonio a la tenacidad, y su alma de potro indomable fue el atributo principal que le franqueó las puertas del templo de la inmortalidad donde solo merecen residencia aquellos que fueron estrellas entre las estrellas.

ENRIQUE ROJAS: La elección de Pedro Martínez al Salón de la Fama es una de las tres noticias más importantes en la historia del béisbol dominicano, junto a la elección de Juan Marichal en 1983 y el triunfo en el Clásico Mundial de Béisbol del 2013.

En cierta forma, la entrada de Marichal a Cooperstown dió legitimidad a la calidad del pelotero dominicano que participa en las Grandes Ligas. La elección de Martínez reinvindica una generación dorada, que consiguió los mayores logros individuales de nuestra historia, pero que fue afectada por los escándalos relacionados al uso de sustancias para mejorar el rendimiento.

Martínez no solamente es un gran dominicano, sino que además entra en todas las discusiones como candidato cuando se trata de determinar quienes han sido los mejores pitchers de la historia del juego. Ese es un reconocimiento espectacular.

TONY PIÑA: Pocas veces ha sido tan merecida una elección de este tipo. Pedro Martínez como lanzador al más alto nivel del béisbol ha sido el que ha equilibrado con las mejores condiciones los elementos básicos que se exigen a un atleta de su tipo. Controlar la zona de strike con una capacidad extraordinaria para hacer los outs por la vía del ponche, al mismo tiempo que en la mayoría de los casos evita conexiones sólidas. Ese concepto es el que conduce a la afirmación que en su etapa de plenitud, entre 1997 y 2003, ningún otro lanzador en la historia se le asemeja. Asimismo, las razones subjetivas se avalan con la solidez de los resultados estadísticos, tanto tradicionales como de última generación.

ROLANDO GUANTE: El anuncio de que Pedro Martínez fue electo al Salón de la Fama provocó una de las mayores manifestaciones de alegría para el país en los últimos tiempos. El hecho de que el mundo se ha convertido en una aldea global permitió a los dominicanos seguir bien de cerca la carrera del inmortal, salida tras salida y disfrutar de sus éxitos en el terreno de juego.

Contrario a la época de brillo del inmenso Juan Marichal cuando las comunicaciones no tenían el nivel de estos días; hoy el país se rinde a los pies de sus héroes deportivos y siendo el béisbol el principal pasatiempo local, nuestros peloteros elevan el orgullo nacional y Martínez, con sus dominantes actuaciones, fue un clase aparte que unió a la familia dominicana.

Comparo la escogencia de Pedro al Salón de la Fama y su exaltación del próximo domingo 26 con la primera medalla de oro obtenida por Félix Sánchez en los Juegos Olímpicos de 2004. Uno de los mayores acontecimientos para República Dominicana en toda la historia y noticia de primera página en importantes diarios del mundo.

RENALDO BODDEN: Tras más de tres décadas de sequía el pueblo dominicano celebra hoy con gran orgullo la elevación a la inmortalidad del segundo de sus hijos que ingresa por la puerta ancha a Cooperstown: Pedro Martínez.

Pedro fue bueno y grande y por ello hoy se honra la excelencia de una carrera que se equipara, números más, números menos, con la de los más grandes exponentes del pitcheo en toda la historia del béisbol mayoritario.

Los dominicanos, seguidores o no de la pelota, tal como sucedía en sus jornadas gloriosas, cobran hoy con creces los “toques de queda” a que fueron sometidos, sin importar la hora, para disfrutar del arte del buen lanzar en una época de bateo exagerado.

¡Hoy es día de Pedro, es día de regocijo nacional!

ROLIN FERMÍN: La exaltación de Pedro Martínez a la inmortalidad del béisbol norteamericano es una justa compensación a su fructífera gestión.Martínez impuso la ley de su brazo en una era del béisbol donde la ofensiva predominó.

El resultó una de las excepciones en ese entonces y de manera extraordinaria.

Creemos que su trabajo marcó un antes y después en ese exigente béisbol, calificado el mejor del universo.

También incentivó, fue parte protagónica de una de las más encendidas rivalidades, la de Yankees de Nueva York y Medias Rojas de Boston, que culminó con la primera proclama de su club tras 86 años de sequía campeonil.

Su grandeza monticular se proyectó de tal manera, que cada una de sus presentaciones, provocaban un pare laboral en todas las latitudes en la que fluye el béisbol.

Su grandeza como lanzador no se limitó al dominio que ejercía sobre sus contrarios, sino también por su consagración y pasión por el juego y espíritu desafiante y de competitividad.

Una inmortalidad trabajada, dignificante y enorgullecedora.

Pedro terminó convirtiendo todo el odio que generó su amplio dominio en terreno en admiración y simpatía de sus grandes y más acérrimos contenedores.

Martínez se hizo respetar con sus actuaciones y resultados en el terreno.

JUAN SAINT HILAIRE: Con la escogencia de Pedro los escritores han perpetuado un legado que fue formado en base a la fiereza competitiva que siempre caracterizó al criollo.

Tras 32 años de espera para que se produjera la inmortalidad de otro dominicano, su elección impone un parámetro a los más jóvenes sobre la consistencia y disciplina a mantener en aras de lograr una ilustre carrera de Grandes Ligas tal como la suya.

Incluirse entre los más grandes lanzadores de la historia es motivo obligatorio para que los dominicanos celebremos y nos sintamos con el más alto orgullo de que uno de los nuestros nos haya representado dignamente por mucho tiempo.

Particularmente me siento muy privilegiado de poder decir que viví y fui testigo de uno de los grandes del béisbol como lo es: “Pedro el Grande”.

La exaltación de Pedro Martínez a Cooperstown es un reconocimiento a la carrera y la excelencia del lanzador más dominante en la denominada “Era del bateo y los esteroides”.

HÉCTOR GÓMEZ: Para aquilatar en su justa dimensión la trascendencia histórica que esta exaltación significa, vale destacar dos aspectos básicos: 1) Desde 1983, cuando Juan Marichal fue exaltado a Cooperstown, el país no contaba con un miembro en el Nicho de los Inmortales.

2) El elevado porcentaje con el que fue exaltado a Cooperstown pone de manifiesto una superioridad muy notable sobre el resto de los lanzadores de su generación.