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TRIPLE TEAM

Falta de escuela de basket hace que los talentos de RD se pierdan

Dentro de los beneficios que deja la Liga Nacional de Baloncesto (LNB) está el descubrimiento de algunos nuevos valores (y otros no tan nuevos) en ese deporte. Prácticamente en cada uno de los equipos se puede encontrar jóvenes, y algunos un poco más maduros, que pueden ser material interesante para futuras selecciones nacionales. Es el tipo de competencia que reúne a jugadores del Distrito Nacional y las principales provincias del país, lo que permite aquilatar, en su justa dimensión, el potencial que pueden tener esos atletas. Esto así porque se están enfrentando a lo mejor del país, contrario a lo que pasa en sus torneos locales donde la calidad es más limitada. La lista puede ser larga: Joan Vallejo, Edward Santana, Víctor Liz, Oliver González, Jean Carlos Astacio, Jonathan Rodríguez, Melvin Richardson, Paul Ramírez, entre otros, han mostrado que tienen talento para jugar al baloncesto. No es que sean hombres de impacto inmediato en una selección nacional para eventos de mayor envergadura (premundiales o preolímpicos). Pero sí deben tomarse en cuanto a la hora de seleccionar los equipos que participan en las justas de menor jerarquía (Caribeños, Centrobasket, Centroamericanos, Panamericanos). El problema Lo que pasa es que, al carecer de una verdadera escuela o academia de baloncesto, muchos de esos muchachos se pasan la vida jugando de un torneo a otro. La expansión de los torneos superiores no permite el tiempo necesario para que estos jugadores trabajen en sus aspectos débiles y puedan ser mejores. Los principales entrenadores, también inmiscuidos en el trajín diario de dirigir en los superiores, descuidan las labores en las categorías formativas por lo que los jóvenes llegan a su adultez con muchas habilidades, pero lagunas en sus conocimientos técnicos. El fenómeno no es nuevo. Ya antes han pasado por esa experiencia jugadores como Mauricio Espinal, Eliezer Madrigal, Julio Cabrera, Junior Lantigua, Carlos Collado, Francisco Martínez, entre otros. Teniendo el talento y la capacidad no explotaron todo su potencial debido a la falta de trabajo en sus aspectos débiles. Algunos son víctimas de sus propias decisiones. Otros consideran que si son orientados por un profesional de la conducta humana, es lo que los están catalogando de locos. Pero, de todas maneras, la mayor responsabilidad recae sobre la Federación Dominicana de Baloncesto (Fedombal) que debe ser un poco más creativa, implantar –como en el voleibol femenino, por ejemplo– un verdadero plan de desarrollo de las categorías inferiores y de seguro el futuro será mejor para el basket dominicano.

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