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Economía & Negocios miércoles, 16 de marzo de 2022

Los multimillonarios mundiales acaparan el mayor crecimiento acumulado de la riqueza desde 1990

  • Los multimillonarios mundiales acaparan el mayor crecimiento acumulado de la riqueza desde 1990
Forbes Centroamérica

“La desigualdad económica está muy extendida, es hasta cierto punto inevitable y siempre está en el centro de los debates sobre cómo deben organizarse las sociedades”, señala la introducción del Informe Mundial sobre la Desigualdad 2022, el cual presenta la síntesis más actualizada de los esfuerzos internacionales de investigación para el seguimiento de las desigualdades mundiales.

Los datos y el análisis se basan en el trabajo de más de 100 investigadores durante cuatro años, ubicados en todos los continentes, que contribuyen a la Base de Datos Mundial sobre Desigualdad (WID.world), mantenida por el Laboratorio Mundial de Desigualdad.

Oriente Medio y el Norte de África es la región más desigual del mundo, Europa tiene los niveles de desigualdad más bajos.

De acuerdo con los hallazgos del Informe Mundial sobre la Desigualdad 2022, un individuo adulto medio gana 16,700 euros PPA –paridad de poder adquisitivo por sus siglas en inglés– 23,380 dólares PPA al año en 2021, mientras que el adulto medio posee 72.900 euros (102.600 dólares) al año. Estos promedios ocultan grandes disparidades entre los países y dentro de ellos. El 10% más rico de la población mundial obtiene actualmente el 52% de los ingresos mundiales, mientras que la mitad más pobre de la población obtiene el 8%.

Las naciones se han enriquecido, pero los gobiernos se han empobrecido

El capítulo tres del informe sustenta que una forma de entender las desigualdades es centrarse en la diferencia entre la riqueza neta que poseen los gobiernos y la riqueza neta que posee el sector privado.

En las últimas cuatro décadas, las naciones del mundo se han enriquecido considerablemente, pero sus gobiernos se han empobrecido mucho. La parte de la riqueza retenida por los agentes públicos es casi nula o negativa en los países ricos, lo que significa que la totalidad de la riqueza es retenida por los particulares.

Esta tendencia se ha visto magnificada por la crisis de Covid-19, durante la cual los gobiernos prestaron al sector privado el equivalente al 10-20% del PIB, su débil posición actual en materia de riqueza tiene implicaciones serias para su capacidad de hacer frente a la desigualdad en el futuro, así como a los principales retos del siglo XXI, como afrontar el cambio climático.

El aumento de la riqueza privada también es desigual

El capítulo cuatro del Informe Mundial sobre la Desigualdad 2022 detalla que el aumento de la riqueza privada también ha sido desigual dentro de los países y a nivel mundial.

Los multimillonarios mundiales han acaparado una parte desproporcionada del crecimiento de la riqueza mundial en las últimas décadas: el 1% más rico acaparó el 38% de toda la riqueza adicional acumulada desde mediados de la década de 1990, mientras que el 50% más pobre solo acaparó el 2%. Esta discrepancia se deriva de una gran desigualdad en las tasas de crecimiento entre la parte superior y la inferior de la distribución de la riqueza.

La riqueza de los individuos más ricos del planeta ha crecido entre un 6 y un 9% anual desde 1995, mientras que la riqueza media ha crecido un 3.2% anual. Desde 1995, la parte de la riqueza mundial que poseen los multimillonarios ha pasado del 1% a más del 3%. Este aumento se ha agravado durante la pandemia de Covid-19. De hecho, el año 2020 marcó el mayor aumento de la proporción de riqueza mundial de los multimillonarios del que se tiene constancia.

Desde una perspectiva histórica, la desigualdad de la riqueza se redujo significativamente en los países occidentales entre principios del siglo XX y la década de 1980, pero la mitad más pobre de la población de estos países siempre ha poseído muy poco, es decir, entre el 2 y el 7% del total.

En otras regiones del mundo, la proporción del 50% más pobre es aún menor. Estos resultados muestran que queda mucho por hacer, en todas las regiones del mundo, para reducir las desigualdades extremas de riqueza.