Patricia siempre soñó con ser asesora inmobiliaria

Jorge Martínez/Listín Diario

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Jhenery RamírezSanto Domingo, RD

Patricia Coiscou es un vivo ejemplo de que las oportunidades son calvas y se agarran por los cabellos, de que a veces la gente piensa que uno es “acomodado” por el físico o por su cuidado, pero realmente hay que trabajar duro para llegar a donde ella está llegando.

Dicen que desde pequeño uno demuestra lo que va a ser, una frase que Patricia supo poner en práctica muy bien, ya que desde que estaba en el colegio le gustaba vender algunos artículos a sus compañeritos aprovechando que su mamá viajaba mucho a Europa y siempre le traía cosas.

“Yo les cobraba a mis amiguitos que a veces hasta los hacía llorar. Siempre fui buena negociante”, dice Patria riendo al contar su historia a Listín Diario.

Desde siempre, esta chica vendedora que ahora está destacándose en el sector inmobiliario, ha llevado en la sangre, y en su espíritu, el emprendimiento. Patricia ha hecho aretes, traía ropa del extranjero para vender y hasta fue maquillista.

Sin embargo, a pesar de sus ansias por tener lo propio, sabía que el estudio la ayudaría a adquirir las herramientas necesarias para hacer todo lo que se propusiera, como ser asesora inmobiliaria. Ella estudió Administración de Empresas y tiene un máster en Finanzas y Comercio.

Sus comienzos

En 2004, al terminar la universidad, Patricia ve que al papá de un amigo que tenía una agencia inmobiliaria le iba muy bien. Ahí empieza su pasión por esta carrera, pero sabía que no podía dedicarse a la búsqueda para alquiler y venta de viviendas porque su hijo acababa de nacer y no iba a contar con un salario fijo, por lo que prefirió quedarse empleada.

Alrededor de 12 años después, Patricia se queda sin trabajo y ahí empezó a prepararse como asesora y promotora de viviendas y comienza a trabajar en una firma inmobiliaria y se dio cuenta que el negocio no era fácil, que en ocasiones debía dar el todo por el todo para cerrar un negocio. Sin embargo, aquí ella ha descubierto una gran pasión, eso que sentía cuando estaba pequeña y le vendía mercancía a sus amiguitos.

Esa experiencia que adquirió en la firma le ayudó a emprender su propio negocio, ya que había adquirido buenas relaciones y los clientes la empezaron a ver como una guía, lo que la motivó a hacer las cosas a su manera.

Para ella, fue difícil empezar en este mundo, pero hay algunos agentes que solo entran y ya, sin tener el manejo adecuado para el sector, sin saberse los procesos adecuados y sin la ética que se requiere porque en sus propias palabras “esto no se aprende de un día para otro”.

Al preguntarle qué es lo más difícil que ha tenido que afrontar en este negocio, Patricia relata que cada día trae su propio afán, pero que en ocasiones es un poco duro enseñarle muchas propiedades al cliente, acompañarle, estar con él, aconsejarle, y que al final no le compre a ella, aunque admite que eso es parte del oficio.

“Ahora mismo el cliente no se fideliza, es muy difícil lograr esa fidelización, porque trabajan con más de un agente”, opina.

La niña de sus ojos

Hace seis meses, Patricia dio el paso y fundó Porta Properties, gracias a que dejó de postergar sus sueños.

Los expertos dicen, incluso, que a diario hay que dedicar a los proyectos personales al menos 15 minutos para evitar caer en el “luego lo hago”. Aquí, Patricia se refiere a algunas recomendaciones para los jóvenes que como ella, quieren pasar de la teoría a la acción.

“Hay que estar claros, prepararse, investigar, porque uno no puede tirarse al vacío. Hay que prepararse, saber qué uno va a necesitar y lanzarse con todos los recursos necesarios a la mano, hay que intentarlo porque después lo que te va a quedar es el decir ‘por qué no lo hice’. Es mejor haberlo intentado, aunque no se dé, pero lo intenté”, confiesa.

Un ejemplo para su primogénito

Patricia tiene un hijo de 17 años que ha sido un apoyo para ella en el negocio, a quien ha enseñado desde pequeño que tiene que trabajar y estudiar para llegar lejos, por lo que siempre lo ponía a ayudarla.

Ya el hijo de ella atiende muchos de sus clientes, trabaja en la oficina, apoya subiendo las propiedades y quiere ser ingeniero civil soñando poder ayudar mucho más a su mamá en el sector inmobiliario.

Satisfacción

Para ella su mayor orgullo es asistir al cliente en encontrar su primera vivienda. Recientemente, ayudó a un amigo de infancia buscando un apartamento para él y aunque se le complicaron algunas cosas, pudo salvar la negociación y el ver la felicidad que siente una persona con su propiedad le da una gran satisfacción.