Industria

Un sector paralizado

La industria de las flores se ‘marchita’

Celeste PérezSanto Domingo, RD

Cada dos o tres veces por semana, Carlos Díaz (don Mariano) se dirige al Mercado Modelo con un cargamento de frescas y hermosas flores. La oferta incluye gérberas, rosas, lirios, pompones, astromelias, agapuntus, girasoles y otras variedades. Con este negocio ha levantado su familia, y la expectativa para este año era satisfactoria. Abril y mayo son épocas de bonanza para los floricultores por la gran cantidad de bodas y eventos que suelen organizarse en estos meses. Hoy, el panorama luce aterrador, la crisis de salud provocada por el coronavirus y que afecta a todos los sectores comerciales, amenaza también con destruir la industria de las flores.

Y es que tal como le ocurre al sector turístico, el de las floristerías es muy estacional. Un producto altamente perecedero, ligado a las emociones y los sentimientos, pero no indispensable en una etapa de crisis sanitaria, por lo que las ventas online o vía telefónica, no son una opción prospera.

“Todo el sector está paralizado, las cosechas de flores han tenido que ser tiradas a la basura, las floristerías están cerradas, los pedidos cancelados, las actividades sociales sin una fecha probable. Y en todo este caos los productores de flores de Constanza estamos desamparados, sin ningún posible apoyo del Gobierno”, lamenta don Mariano.

Para Epifanio Tiburcio Domínguez (don Tano), miembro de la Asociación de Agricultores y Floricultores de La Palma de Constanza, el panorama es similar. “Las ventas están en cero y el gobierno nos ha dejado solos”, comenta con frustración.

Aproximadamente el 80% de las familias de Las Palmas, Constanza, viven de la floricultura y suplen el 70% de las flores que se consumen en el país. La industria de floricultores está formada en su gran mayoría por Mipymes y autónomos, y toda la cadena está afectada.

“Primero se cayeron los pedidos de las empresas por motivos de seguridad, y antes del estado de alarma ya hubo muchas suspensiones de eventos”, explica Isidro Nolasco, diseñador de interiores y coordinador de eventos. “El coronavirus lo ha cambiado todo”, agrega.

“Estamos cumpliendo las recomendaciones del distanciamiento social. La productividad de nuestro sector es mínima y en mi caso particular estamos invirtiendo el tiempo para planear las propuestas de servicios corporativos para otoño, invierno y la temporada navideña”, destaca.

De hecho, según pronostica, “las bodas y los eventos, que son mi fuerte, no serán iguales, la tendencia por seguridad es que serán con menos invitados y quizá con menor presupuesto”.

Pese a todo, las plantas seguirán floreciendo como señal de que un prometedor mañana nos espera.