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Economía & Negocios lunes, 29 de abril de 2019

¿Y SI HABLAMOS DE TURISMO?

Playas gratuitas, pero con un alto costo

  • Playas gratuitas, pero con un alto costo
Sergio Cid Solano
sergio.cid@listindiario.com
Santo Domingo

El libre acceso a las playas del país es un derecho que está contemplado en la Constitución Dominicana, específicamente en su artículo 15, el cual establece que “Los ríos, lagos, lagunas, playas y costas nacionales pertenecen al dominio público y son de libre acceso, observándose siempre el respeto al derecho de propiedad privada”. Pero, ¿Qué tanto se respeta este enunciado?

Quienes deciden escaparse del caos de la ciudad y disfrutar de unas de las playas de República Dominicana, con frecuencia se encuentran frente a unos balnearios llenos de vendedores que agobian a los vacacionistas y ciertas “restricciones” que hacen de la estadía allí un poco incómoda.

Por ejemplo, para un ciudadano común que vive en la capital de República Dominicana, la playa que le queda más cerca es la de Boca Chica, un balneario con aguas cristalinas que, sin lugar a dudas, es de las más hermosas del país, pero que lamentablemente se encuentra arrabalizada. No bien hace llegar la persona a una de las entradas de la playa, cuando ya tiene casi encima del vehículo (si anda montado) a un grupo de “busca vida” ofreciendo parqueos en plenas aceras como si estas fueran de su propiedad.

La realidad es que, desde que se llega al lugar, la gran cantidad de comerciantes, que van desde vendedores de todo tipo de cosas y comidas, hasta masajistas hastían a quienes solo quieren disfrutar del paisaje. A pesar de que la entrada a la playa es “gratis”, la estadía allí tiene un alto costo emocional, sin contar la parte monetaria que implica alquileres de mesas y pago de parqueos.

Si bien es cierto que Boca Chica no es la única playa a la cual se puede ir a darse un chapuzón sin necesidad de pagar un hotel, también hay otras que están casi en las mismas condiciones. A unos 23 kilómetros de esta playa se encuentra la de Juan Dolio, un balneario más tranquilo, pero que de igual manera está lleno de vendedores y parqueadores. El que anda “montado” debe disponer, solo para el parqueo, entre RD$50 y RD$100, dinero que no garantiza para nada la seguridad de su vehículo, pues en mi caso ya me han violado la seguridad del carro y robado mis pertenencias y las de mi familia.

No solo son la gran cantidad de comerciantes los que hacen de estos lugares unos balnearios menos agradables. En algunas playas, sobre todo las de Punta Cana, el “libre acceso” de las personas que no están hospedadas en los famosos hoteles todo incluido, resulta un dolor de cabeza. En la zona existen playas que para entrar se deben hacer malabares para no irrumpir en una propiedad privada.

Allí los turistas y locales difícilmente se mezclen en el balneario, porque además de lo difícil del acceso, los hoteles tienen muy bien delimitado su espacio.

Siempre estaré de acuerdo con que se creen mecanismos que protejan la inversión extranjera y sobre todo la integridad de nuestros turistas, pero pienso que se deben crear mecanismos que garanticen también el disfrute pleno de estos lugares por parte de los ciudadanos sin necesidad de tener que aguantar tantos malestares en estos destinos. Debe haber una sinergia entre los sectores público-privado para que ambos converjan en un mismo lugar sin salir ninguno perjudicados.