Economia & Negocios

REMEDIOS PARA UNA METRÓPOLIS ENFERMA

Recomendaciones de expertos para encarar problemas de la ciudad

Crecimiento. El denominado Gran Santo Domingo ha acumulado largos años de crecimiento desenfrenado, donde la falta de planificación y cumplimiento de normativas han complicado la vida de más de tres millones de personas. El documento que publicamos desde hoy plantea las curaciones necesarias a una ciudad de 522 años.

Mejorar las interconexiones viales y cambiar la modalidad de transporte; definir amplitud en las aceras; organizar la Ciudad Colonial con un modelo de gestión medioambiental; reducir del déficit habitacional y reubicar fuera de la ciudad los servicios productivos para descongestionar al Gran Santo Domingo son algunas de las recomendaciones bajo la firma de “La Carta de Santo Domingo”.

Hablamos de un esfuerzo de 3 2expertos de varias disciplinas, que suscribieron un documento denominado como “La Carta de Santo Domingo”, una respuesta de soluciones especializadas a la crisis de organización y funcionalidad del Gran Santo Domingo que fue planteada por este diario en su serie de trabajos especiales llamados “Una metrópolis enferma”.

La Carta de Santo Domingo propone soluciones a la ciudad a través de cinco sistemas urbanos: actividades productivas, vivienda, facilidades sociales, transporte y medio ambiente .

El documento, que LISTIN publica desde hoy y durante toda la semana a integridad, plantea que la falta de planificación está generando poco a poco “fenómenos de conglomeración que van desde la congestión de tránsito hasta conurbación descontrolada, promovida muchas veces por la inversión privada y pública y desde una óptica eminentemente inmobiliaria”.

Los especialistas plantean como necesario pensar en un desarrollo urbano orientado al transporte, que permita conexiones con trenes de cercanías para lograr un traslado eficaz, que no produzca congestionamiento contaminante, y estructure espacios interurbanos dedicados a la producción y al balance ecológico compensativo de la ocupación que generan los asentamientos humanos.

“Es necesario un cambio de paradigma en los modelos de planificación urbana que contemple la necesidad de que los ayuntamientos se conviertan en los verdaderos promotores de la ciudad a través de una gestión urbana eficiente tanto física como financiera que establezca las reglas sobre las que actuarían los desarrolladores”, señala el documento en su parte introductoria.

LISTIN DIARIO publicó una serie de 17 trabajos especiales en los que planteó la grave crisis de vivienda, insalubridad, movilidad y gestión de la planificación urbana del Gran Santo Domingo.

Al término de esas publicaciones fueron invitados los arquitectos Marcos Blonda, Juan Mubarak y Omar Rancier a compartir sus experiencias.

De allí salió la idea de estos simposios organizados por la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, que hoy ponen en manos de la ciudadanía dominicana en un carta de soluciones a la metrópolis enferma.

MESA NO. I |TRANSPORTE DIAGNÓSTICO

Dentro de la dinámica general del crecimiento del Gran Santo Domingo, la ciudad se ha trasformado en una metrópolis enferma, donde se han de notar problemáticas relacionadas con el trasporte, tránsito, movilidad, agua y electricidad.

La ciudad actual es resultado y producto de la toma de decisiones en nuestro pasado. Las problemáticas en el trasporte y en la movilidad dentro del Gran Santo Domingo pueden ser abordadas desde distintos puntos de vista, donde el tráfico se visualiza como “un cáncer en proceso de metástasis” que parece ser indetenible y que crece con el tiempo.

Santo Domingo sufre numerosas afecciones producto de los problemas de tránsito y trasporte, manifestándose en el tiempo, la productividad, el aumento en los costos y distintos síntomas que afectan al factor humano, tales como: estrés, catástrofes y accidentes, violación de las normas y leyes establecidas, problemas en la salud, entre otras contrariedades que impiden el desarrollo de las actividades propias de los ciudadanos.

La segmentación y la anarquía dentro del sector público en conjunto con las soluciones planteadas por el Estado, no son las más eficientes para la movilización de las grandes masas, pues no dan abasto a las necesidades de estas; dando así cabida al incremento en el uso del trasporte privado que actualmente satura y produce hipertrofia en la ciudad.

TENDENCIAS

• Falta de gestión por los actores políticos y continuidad a las iniciativas.

• Diferencias y problemas de relación entre las instituciones.

• Segmentación e informalidad en el trasporte público.

• Incompatibilidad entre el modelo de trasporte y el modelo de ciudad.

• Estructura en los sectores del trasporte.

• Costo, tiempo, productividad.

• Interconexiones viales y estructuras urbanas rotas.

• Límites naturales como espacios frontera.

• Clasificación y uso de las vías.

• Relaciones metropolitanas e interurbanas.

• Concentración de los servicios públicos • Ausencia de regulación.

RECOMENDACIONES: • Mejora en las interconexiones viales.

• Cambio en la modalidad de trasporte.

• Descongestión de la ciudad, descentralización y creación de multicentros.

• Visión y planteamientos previos al crecimiento de la ciudad como base fundamental-modeladora para la preparación de territorio antes de ser habitado o desarrollado.

• Usos de redes mixtas y la pluralidad en las modalidades de trasporte.

• Restructuración en el urbanismo.

• Circunvalaciones como nuevas formas de acceso a la ciudad para la mejora en la movilidad.

• Planteamientos a cortos plazos que permitan soluciones rápidas y puntuales.

• Integración de elementos que mejoren la calidad de vida del ciudadano.

• Políticas públicas ciudadanas, incorporación y participación de la sociedad en los procesos, y el reconocimientos a sus derechos y necesidades.

• Creación de plataformas sociales como instrumento para el desarrollo de la ciudad.

• Consideración en los cambios de patrones del clima para el desarrollo de redes de alcantarillado.

• Las universidades como protagonistas sociales para la creación de estrategias.

INTEGRANTES: Raúl De Moya, Oscar Monzón, Pablo Bonnelly, Cristóbal Valdez, Jesús D´ Alessandro, Erick Dorrejo, Eloy Daniel, Marcos Martínez | MODERADOR: Ruddy Arias | RELATOR: Itamar Mueses.

Carta de Santo Domingo

Por iniciativa del LISTÍN DIARIO y dentro del espacio Académico de la Facultad de Arquitectura y Artes, a través de su Escuela de Arquitectura y Urbanismo, denominado Mesa Metropolitana, espacio plural abierto y participativo, donde la Academia se abre en participación con la sociedad, tocando temas urbanos locales o globales, de interés actual y de impacto social, se ha discutido con la participación de urbanistas, profesionales de diversas disciplinas, y ciudadanos en general, la posibilidad dar soluciones urbanísticas a los males expuestos en la serie de 17 artículos publicados por el LISTIN DIARIO, “Una metrópolis enferma”. En estos artículos se evidenciaron males incontrovertibles que afectan al gran Santo Domingo como los del impacto de las migraciones, el crecimiento desordenado, las barreras urbanas, el caos en el tránsito; y se propone lo siguiente:

Visión filosófica

Esta carta pretende ser un instrumento técnico y filosófico que establezca un marco teórico de actuación para las autoridades de las diferentes instancias que tienen que ver con la planificación, normativas y gestión urbana para poder abordar las acciones urgentes que hay que emprender para paliar, modificar y enrumbar el Gran Santo Domingo hacia una ciudad vivible, urbanísticamente sostenible, que propicie el desarrollo económico y social de convivencia armónica que logre el bienestar integral de sus ciudadanos.

Siendo coherentes con los diferentes antecedentes sobre evaluación urbana desde los congresos HABITAT II de 1996 y HABITAT III de 2016, que organiza las Naciones Unidas cada 20 años sobre la ciudad, hasta los seminarios de “Santo Domingo 2000” y “Santo Domingo 2000, 20 años Después”, “Ideas Urbanas de Santo Domingo 2002” y el “Seminario sobre la Metropolización de Santo Domingo”, y siendo coherente además con los “Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030”, hemos asumido las pautas emanadas de ellos centradas en “el desarrollo sostenible, el desarrollo económico, el desarrollo social y del medio ambiente”, son las metas deseables en una planificación de desarrollo del territorio urbano, “promoviendo la solidaridad, la cooperación, las asociaciones eficaces, la cooperación internacional y la solidaridad universal” (Hábitat II) y en “ fortalecer la resiliencia en las ciudades para reducir el riesgo y el impacto a desastres”, como dice la Nueva Agenda Urbana formulada desde Hábitat III.

De otro lado, la organización de Ciudades Emergentes y Sostenibles (CES) nos alerta basados en los análisis del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que en la zona de Centroamérica y del Caribe, ocho de cada 10 personas viven actualmente en las ciudades, y que estas aumentan en un 4.69% anual con tendencia de albergar para el 2030 el 87% de la población viviendo en ciudades.

Basados en estas realidades y de la situación actual y su tendencia en el futuro, la Mesa Metropolitana plantea las siguientes sugerencias:

1.Visión Holística: de lo general a lo particular

1.1 Planificación Territorial

Una de las causales más importante en el tema del crecimiento y decrecimiento de las ciudades es la falta de una planificación del territorio, así como la ausencia de una visión de la territorialización de la inversión pública que nos permita el desarrollo local, en particular de ciudades intermedias y en la zona fronteriza donde se da un decrecimiento poblacional producto de la migración interna hacia las grandes ciudades como Santo Domingo y Santiago, en el corredor central y la ciudad de Higu¨ey en la región este del país, produciendo en esas ciudades un crecimiento desordenado y un aumento de la marginalidad y la pobreza.

Por otro lado, el deterioro de las condiciones de vida de algunos países vecinos ha producido flujos migratorios, de orígenes diversos, que llegan a nuestras ciudades, generando al mismo tiempo marginalidad urbana y oportunidades económicas, pero sobre todo generando carencias urbanas y males sociales y de salubridad evidenciados en la invasión de espacios públicos y generando un desplazamiento de los nacionales dominicanos incluso en negocios de altas inversiones como lo son los inmobiliarios, comerciales, restaurantes entre otros.

Creemos que es absolutamente necesario y urgente consolidar el Marco Legal de Planificación Territorial como instrumento de balance del desarrollo, de equidad social y como espacio de democracia participativa. Es necesario y urgente que el Ministerio de Economía Planificación y Desarrollo de forma urgente logre que se aprueben los Proyectos de Ley Ordenamiento Territorial y Usos de Suelo y la Ley de Regiones Únicas de Planificación de manera de que se conviertan en políticas públicas para, desde las diferentes instancias tanto del Gobierno central como de los gobiernos locales, ejecutar y así poder promover un desarrollo equitativo, balanceado y justo.

Los municipios deben entender que son la primera línea de planificación y convertirse en ejecutivos territoriales de los mandatos de esa planificación. Así como que todas las sectoriales estatales deberán fortalecer los vínculos territoriales, las interrelaciones entre los mismos para un aprovechamiento adecuado balanceado y sostenible de todos los recursos.

1.2 Del ámbito de la metropolis

La metrópolis de Santo Domingo está conformada por nueve demarcaciones políticas territoriales: Distrito Nacional, Santo Domingo Este, Norte y Oeste, Guerra, Boca Chica, Bajos de Haina, Pedro Brand y Los Alcarrizos.

La directa vinculación de estos territorios, por razones de dependencia en la obtención de servicios urbanos, genera un flujo diario de más de un millón de habitantes solamente en el Distrito Nacional en constante movilización desde la periferia al centro de servicios.

Esta situación se expresa en diversas calamidades analizadas en las diferentes mesas de trabajo del Primer Simposio para La Carta de Santo Domingo, como por ejemplo la irracional concentración de más de tres universidades en un área de poco más de un kilometro cuadrado en el Distrito Nacional que comparte con un centro administrativo gubernamental.

De nuevo la falta de planificación está generando poco a poco fenómenos de conglomeración que van desde la congestión de tránsito hasta una conurbación descontrolada promovida muchas veces por la inversión privada y pública y desde una óptica eminentemente inmobiliaria.

La conurbación descontrolada, fenómeno que han vivido casi todas las ciudades latinoamericanas, es enemiga de la sostenibilidad, es ecófaga, e incubadora de grandes males sociales y de salud pública.

Es inminente la necesidad de actuar sobre cada una de estas unidades de asentamientos humanos para consolidar los centros de servicios existentes y crear nuevas centralidades acorde a su población y la visión de su propio crecimiento, desarrollando sus infraestructuras y equipamientos para lograr, a través una planificación urbana concertada, una descentralización operativa y un desarrollo y crecimiento sostenibles.

Dentro de la visión integral metropolitana es necesario pensar en un desarrollo urbano orientado al transporte (TOD) que genere conexiones tales como trenes de cercanías que permitan un traslado eficaz, que no produzca congestionamiento contaminante, y estructure espacios interurbanos dedicados a la producción y/o al balance ecológico compensativo de la ocupación siempre masiva que generan los asentamientos humanos.

Este desarrollo orientado al transporte deberá estar apoyado por un sistema de transporte colectivo en el Gran Santo Domingo que sea vinculante, no excluyente; generador de un desarrollo equitativo y sostenible. En ese sentido, la actual circunvalación debe ser vista como una oportunidad para vincular el Gran Santo Domingo, y dotar a los municipios involucrados, de nuevos accesos por sus lados oeste, noroeste, norte, nordeste, y, apoyados en estas nuevas puertas de entrada, reestructurar la irracional red vial interna que obliga y concentra la circulación vehicular a transitar terminando todas en la avenida 27 de Febrero, convirtiendo a esta en trinchera que divide más que en vía que comunica.

1.3-Del ámbito de alcance municipal

Es necesario que los municipios, para lograr las transformaciones necesarias, identifiquen sus potencialidades no desarrolladas o incorrectamente desarrolladas.

Lo que está mal, hay que corregirlo, como el caso de nuestro frente marino, actualmente descuidado, mal desarrollado, prácticamente abandonado, sin ninguna visión de futuro; uno de las grandes potencialidades del territorio en cuestión pendiente de desarrollarse a través de la inversión pública y privada. El río Haina, subutilizado solo como puerto, contaminado, sin planes urbanos que lo vinculen a la zona urbana es imposible que alcance su desarrollo; del sistema de los ríos Ozama–Isabela una de las joyas de la naturaleza en todo el ámbito de Centroamérica y del Caribe, sin ningún plan de potenciación de esa condición natural.

Es necesario que estas fortalezas territoriales sean parte de un plan de ordenamiento y desarrollo territorial metropolitano que gestione con valentía y decisión, con voluntad ciudadana, y guiadas por una voluntad política comprometida con una visión de ordenamiento territorial y desarrollo sostenibles que busque el bienestar de los ciudadanos.

2-Mostrar con el ejemplo

Es necesario que los ayuntamientos logren la descentralización de sus atribuciones y sus recursos como indica la Ley 176-07, y que en coordinación con las sectoriales del Estado implementen acciones ejemplarizantes a través de normativas consensuadas y enmarcadas dentro de una visión compartida de la ciudad que destierren la discrecionalidad que ha permitido la extorsión y la corrupción. Que se desarrollen polígonos pilotos en los cuales se apliquen las nuevas normativas.

Que se tome un sector, se equipe con las dotaciones de equipamiento urbano, parques, escuelas, edificaciones de centros de salud, parqueos, que se doten de las infraestructuras tales como plantas de tratamiento, generación de energía, etc., que se expropien los espacios que han de ser de uso colectivo, que se diseñe el desarrollo deseado, que se construyan las aceras y sendas peatonales todo formulado dentro de un plan urbano, que puede ser implementado, haciendo uso de modalidades financieras distintas, por inversionistas locales y extranjeros, para luego convocar a los desarrolladores a que actúen de acuerdo al plan establecido.

Que no se argumente la incapacidad de coordinar con las distintas sectoriales del Estado, que los recursos económicos son escasos o inexistentes. La ejecución de proyectos específicos, dentro de un plan urbano, es un tema de visión y gerencia, pero sobre todo de capacidad de hacer gestión urbana.

Es necesario un cambio de paradigma en los modelos de planificación urbana que contemple la necesidad de que los ayuntamientos se conviertan en los verdaderos promotores de la ciudad a través de una gestión urbana eficiente, tanto física como financiera, que establezca las reglas sobre las que actuarían los desarrolladores, tal como sucede en los desarrollos turísticos más exitosos del país, donde el gestor le da al desarrollador un territorio equipado y unas reglas para la construcción que llegan hasta la definición de tipologías.

Así debería administrarse la ciudad siempre en beneficio de sus habitantes.