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Economía & Negocios lunes, 01 de octubre de 2018

CLIMA LABORAL

¿Cómo afecta el chisme a la productividad laboral?

  • ¿Cómo afecta el chisme a la productividad laboral?

    El chisme laboral afecta a todo el equipo porque si la persona es emocionalmente débil, inestable y de poca inteligencia emocional, las obligaciones que tiene asignadas a su cargo van a pasar a segundo plano porque va a darle acogida y principalía a los rumores y comentarios negativos, según experta.

Jhenery Ramírez
jhenery.ramirez@listindiario.com
Santo Domingo

La Real Academia de la Lengua Española, define al chisme como una “noticia verdadera o falsa, o comentario con que generalmente se pretende indisponer a unas personas con otras o se murmura de alguna”. Se cree que este sólo se genera en los vecindarios o entre los amigos y familiares. Sin embargo, el área laboral no está exenta de los inventos.

La especialista en Comunicación Interna, Lissette Almonte, considera que dentro de las principales causas que dan paso al “chismorreo” en los departamentos de trabajo se encuentra un liderazgo que se une a los comentarios y alimenta “el lleva y trae”.

Para Almonte, las cabezas de equipo que permiten que ciertos rumores se generen entre sus colaboradores demuestran un bajo grado de madurez y de dirección, ya que un líder escoge sus batallas y tiene muy claro a qué le puede otorgar crédito y a qué no, además, cuenta con recursos y herramientas para abordar la distorsión de la versión y buscar soluciones, no para sobredimensionar, escandalizar o dramatizar.

La docente de la maestría en Gerencia de la Comunicación Corporativa de Unapec, destaca tres implicaciones del chisme en el área de trabajo que deben ser enfrentadas con asertividad y objetividad:

1. Las responsabilidades que se tienen asignadas pasarán a un segundo plano porque se le va a dar acogida a las acusaciones, desestimando las obligaciones y dejándolas en un segundo plano.

2. En vez de darle curso a las actividades diarias, el chisme detendrá las prioridades de la empresa para dedicar su atención a lo irrelevante.

3. Quienes generan el “chismorreo” distraerán a los demás miembros del equipo haciéndoles perder el tiempo porque los ocupará hablándoles de elementos infundados.  

Pero terminar con las murmuraciones es un problema mayor cuando es el jefe que inicia con estas. Al respecto, Almonte comenta: “Si viene del dirigente se demuestra que es una persona de bajo nivel de inteligencia emocional y de un equilibrio débil. El 70% del grado de respuesta de un equipo está definido por su líder”.

Según ella, en este punto pasan a segundo plano las responsabilidades, el respeto, los valores, la honestidad, la verdad, cuando no debería ser así.

Almonte indica que cuando los trabajadores fomentan el chisme son una muestra del molde en que fueron formados en su hogar, sin entender que hoy día en las entidades la inteligencia emocional es tan importante como el coeficiente intelectual.

Recomendaciones
Desde la perspectiva del liderazgo, Almonte exhorta que los jefes manejen con claridad el clima organizacional, esto implica comunicar las descripciones de cada puesto, los paquetes salariales, entre otras dudas que tengan los colaboradores del nivel inferior.

“Si cada quien sabe lo que tiene que hacer no se van a producir chismes por confusión. El malestar también se genera cuando una persona fue contratada para unas funciones y le adicionan otras, muchas veces de carácter personal. No se habla con el superior, pero se comenta mucho con los demás”, señala Almonte.

A los colaboradores, Almonte recomienda enfocarse en los hechos, no en lo que otros digan que alguien expresó sin tener fundamentos. “Lugar si hay una situación que me molesta a mí, manejarme con honestidad abordando con respeto y usando la comunicación asertiva en un diálogo con la persona que está generando el malestar. Jamás actuar porque alguien me dijo”, aconseja.