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“Mi país seguro” no ha llevado tranquilidad a San Cristóbal

Atemorizados, preocupados y con hastío, así ven pasar los días los residentes de diversos sectores de la provincia de San Cristóbal debido a la cantidad de atracos y crímenes.

Los vecinos se encierran en sus hogares desde tempranas horas de la noche.

Los vecinos se encierran en sus hogares desde tempranas horas de la noche.RAÚL ASENCIO/LD

Atemorizados, preocupados y con hastío, así ven pasar los días los residentes de diversos sectores de la provincia de San Cristóbal debido a la cantidad de atracos, crímenes y otros actos delincuenciales que se registran en esta demarcación.

El caso de Yesenia Rodríguez, la maestra que murió al recibir un disparo durante un atraco ocurrido la semana pasada en el centro de la ciudad, es solo uno de los hechos criminales que han desbordado de consternación a la población sancristobalense.

En el sector Lavapiés, donde ocurrió el lamentable suceso, los moradores viven “al grito” por los constantes atracos, que afectan tanto a niños como mujeres y adultos mayores.

Esto se salió de control hace mucho, a San Cristóbal le ganaron los ladrones, eso es un azote a diario y a toda hora”, expresó el residente Domingo Candelario.

Agregó que en esa localidad los lugareños “nos tenemos que recoger a las 7:00 de la noche, porque nos están azotando”.

Igualmente, expresó que algunas mujeres han contemplado la posibilidad de abandonar sus trabajos porque “no pueden salir solas ni con carteras ni celulares porque se los arrancan”.

En tal sentido, pidió a las autoridades tomar cartas en el asunto, pues asegura que la gente tiene miedo de realizar sus actividades cotidianas porque se siente asediada. “No es solo cosa de los gobiernos, son las autoridades”, reiteró.

Sus propias medidas

En vista de la atmósfera de delincuencia en la que se han visto rodeados, los dueños de pequeños y medianos establecimientos comerciales de la zona han optado por tomar sus propias medidas de seguridad para proteger sus negocios de los malhechores, reforzándolos con cámaras de vigilancia, rejas y verjas protectoras.

La ola de criminalidad también ha trastornado el trabajo de los motoconchistas, obligándolos a reducir el horario en el que prestan servicios a la población.

A las 7:00 de la noche aquí ya no hay motoconcho, porque ya ha pasado que aquí mismo se montan los ladrones con los motoristas y les roban el motor”, manifestó al residente Lucrecia Felipe Montaño.

De su lado, Aridio Alcántara, indicó que tanto él, como muchos otros padres de la comunidad prefieren acompañar a sus hijos a sus escuelas o, en el caso de los universitarios, a las diversas paradas de transporte público para cerciorarse de que estos lleguen con bien y no sean víctimas de algún desaprensivo.

El sector Lavapiés alberga la extensión de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) de la provincia sureña. En ella estudian cientos de jóvenes hasta altas horas de la noche. De acuerdo con Marilyn de León, “los estudiantes que salen así tan tarde también están expuestos”.

LAS FLORES

La alarmante situación se extiende a sectores como Las Flores, donde los habitantes reconocen que estos momentos la zona registra altos índices de delincuencia.

Aquí cuando salimos a la calle vivimos paranoicos, porque no sabemos quién nos pueda estar acechando, estamos bastante temerosos”, dijo Gloria Sánchez, quien agregó que, de hecho, ni siquiera se atreven a salir durante la noche “a menos que anden tres o cuatro”.

La señora explicó que su nivel de desconfianza es tan grande que, en ocasiones en las que han tenido un familiar enfermo durante la madrugada, prefieren esperar a que salga el sol para llevarlo a un centro de salud y así no exponerse ante los atracadores.

JERINGA

“Esto no lo aguanta nadie, está demasiado caliente, peligroso y los policías son los primeros sinvergüenzas que son amigos de los tígueres, las personas serias están desprotegidas, aquí no sirve ni país seguro ni barrio seguro ni nada”, declaró ante reporteros de este diario Mélida Reyes, moradora del sector Jeringa.

Además de la delincuencia, este populoso barrio sufre el flagelo del microtráfico de drogas, mejor conocidos como “puntos”, los cuales tienen sumergida a la juventud en el consumo de sustancias controladas, sin que las autoridades logren erradicar el problema.

Mi País Seguro

En marzo de este año, el Ministerio de Interior y Policía anunció la puesta en marcha de la Estrategia Integral de Seguridad Ciudadana ‘’Mi País Seguro” en la provincia sureña.

En ese entonces, también se informó del reforzamiento de 175 nuevos agentes para el patrullaje, así como 10 camionetas, 25 motocicletas y dos camiones cárceles.

Aunque el programa entró en vigor hace más de tres meses, los sancristobalenses siguen sintiéndose desprotegidos, puesto que cada día son más las personas despojadas de sus pertenencias o que, incluso resultan gravemente heridas durante atracos.

Por otro lado, los moradores sienten desesperanza y tienen pocas expectativas con respecto a la labor de los agentes policiales.

“Da pena que después de que a usted lo atraquen, cuando usted va al cuartel, donde cree que va a encontrar refugio, es donde encuentra el problema más grave, porque las autoridades de San Cristóbal no están colaborando con la ciudadanía”, indicó Orlando Disla, quien fue asaltado recientemente.

Con visible indignación, el morador agregó que, tristemente, “aquí el delincuente vale más que cualquiera de nosotros”.