Desdelazona

¿Sexo qué?

A través de los años, la mujer ha sido catalogada como el sexo débil. Ante esto, a mí, que me ha tocado vivir la era en que el género ha despertado profesionalmente y en cuanto a independencia personal, no se me ocurre otra cosa que preguntarme: ¿En qué momento hemos sido débiles? Si bien es cierto que en el tiempo actual no tenemos nada que envidiarle al sexo opuesto, también me toca defender a las mujeres de varias décadas atrás, las que tenían muchas veces hasta diez o más hijos, dando a luz con parteras, en ocasiones, sin nada que les aliviara el dolor. Las que educaban en sus hogares a esos hijos, realizaban todas las labores domésticas y aun así debían esperar a sus esposos cumpliendo una buena cantidad de exigencias más. ¿Quién se atreve a decirme que para todo esto no se necesita fortaleza? La diferencia es que hoy nuestros roles han cambiado. Hoy “a pulso” hemos logrado tener la opción de decidir qué hacer con nuestras vidas; ya pocos se atreven a decir “eso no es trabajo de mujeres” sin exponerse a que alguien les pregunte dónde parquearon la máquina del tiempo en la que viajaron aquí, al presente. ¡Un aplauso para nosotras! Pero así como digo esto, también hay algo que he notado… Aparte del poder intelectual que hemos “descubierto”, Dios nos regaló una sensibilidad especial, una habilidad de amar específica, unas hermosas emociones que son capaces de detener la más voraz maldad. ¡No perdamos esos hermosos regalos! Chicas, no perdamos nuestra feminidad, aprendamos a manejar el arte de ser independientes sin dejar de disfrutar ser mujer. Dejemos que nos abran las puertas del carro. Sí, sé que somos capaces de cambiar una llanta del vehículo, pero dejemos que lo hagan ellos. Créanme, ellos disfrutan ser nuestros superhéroes y aceptémoslo, nosotras disfrutamos sentirnos protegidas y cuidadas, aunque no lo necesitemos. Olvidemos la competencia y empecemos a celebrar la bendición de pertenecer al género femenino. Ya hemos demostrado al mundo nuestra fortaleza. En esta edición, grandes mujeres nos muestran la vida desde sus ojos, léanla, disfrútenla y los dejo con algo que me dijo otra gran mujer hace unos años. “Los derechos no se exigen, se asumen”. ¡Un abrazo fuerte!

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