ARTE LOCAL
Luis Bretón, el hiperrealismo desde las calles citadinas
El artista acaba de presentar la exposición El Santiago de los 30,en el Centro Español de Santiago.
Tendente al paisaje urbano y en especial las calles, Luis Bretón no es una novedad, más bien la experiencia aliada a la frescura pictórica que mantiene en sus obras. Residente aún en San Francisco de Macorís donde nació en 1956, Bretón egresó de la Escuela de Bellas Artes de su ciudad natal a los 13 años. Hiperrealista, como lo catalogara Antonio Fernández Spencer en la monografía El nuevo realismo en la pintura de Luis Bretón, el pintor ha compartido sala con artistas plásticos aquí y en el extranjero más de 200 veces, entre las que resaltan: Exposición del Colegio de Artistas Plásticos de Altos de Chavón, 1981; Exposición La COTAL, 1982; Pintura de Nuestra Tierra, Hotel Sheraton Santo Domingo, 1982; Aniversario Galería Noveau, 1983; reapertura de la Bienal Eduardo León Jimenes, 1981; Bienal Nacional del Museo de Arte Moderno (MAM), 1984. Aparece publicado en los libros de Jeannette Miller del Banco de Reservas y El Tesoro del Arte del Banco Popular. También en las enciclopedias de Cándido Gerón. El Hijo Distinguido de su ciudad natal ha mostrado individualmente su arte en la Casa de Bastidas, el Museo de las Casas Reales, la Galería de Arte Nader y el Centro Español de Santiago, donde presentó recientemente El Santiago de los 30. En su estudio, ubicado en una lejana habitación de la casa materna en el Macorís del Jaya, el artista nos deja ver su interés por las ciudades, las calles, la soledad y el reflejo mágico de los espejos. ¿Por qué el pincel y los colores? ¿Por qué la pintura?Uno a veces no sabe. Empecé desde muy pequeño en la pintura, desde que tenía uso de razón. ¿Por qué Santiago? ¿Por qué la ciudad?Es algo que traspasa la infancia. De una forma inexplicable, siempre me intrigaron las calles. Para mí ha sido algo muy espontáneo, no lo he estado buscando. Las calles son el convivir cotidiano, son donde se gestan las cosas buenas y las malas. ¿La calle sería una especie de musa y sus cuadros una manera de perpetuar la configuración urbanística de la ciudad en un determinado momento?Sí. Tú sabes que los que hicieron las calles, por ejemplo de Santiago, La Vega, o de aquí mismo en San Francisco de Macorís, la Zona Colonial, esa gente también merece un reconocimiento, por hacer una arquitectura que pasa las dimensiones del tiempo. Por ejemplo, Santiago ha mantenido su ciudad. Y yo trato de rescatar eso. Esa antigüedad, esa parte tan añeja y tan romántica que ya hoy se está perdiendo. ¿Por qué las calles vacías, por qué algunas parecen espejos?Precisamente porque es el renglón que me caracteriza, por la parte surrealista y metafísica, llevando esa connotación del espejo hacia una poesía, no fabricada ni inventada, sino bien establecida. Entonces, el espejo del agua lo convierte en un elemento nuevo, en un elemento de la física, de que todo se refracta en las calles, eso le da un matiz diferente.

