Carta

Hay que proteger la estatua del libertador Todos los días atravieso la avenida 27 de Febrero con Máximo Gómez, pues cruzar el puente peatonal me sofoca, por lo que cruzo con mucho cuidado la vía, y me sorprende que en muchas ocasiones, al pie de la estatua del Libertador dominicano, las condiciones sean algo más que deplorables. Allí se reúnen jóvenes que venden a los conductores tarjetas de llamadas, o protectores de teléfonos celulares, o bien, chucherías de todo tipo, y eso está bien, pues, es una forma digna de ganarse el pan. Lo que no es correcta es la costumbre aparente de que al oscurecer esa parte donde está la estatua de Máximo Gómez, es utilizada para orinar, lo que provoca un lodo maloliente y una visual muy sórdida, de la cual, al parecer nadie se da cuenta. Creemos que se puede buscar una alternativa para armonizar el punto de descanso de esos jóvenes, con una limpieza profunda de ese monumento, y por igual una vigilancia sino policial, por lo menos institucional, que evite esta situación deplorable. Esperamos que actúen las autoridades del Ayuntamiento del Distrito Nacional o la entidad a la que corresponda tal misión. MARGARITA RUIZ

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