De reojo

Lo que más llamó la atención ayer en San José de Ocoa fue que los funcionarios llegaron vestidos como para un fiestón, de saco y corbata todos, y al parecer en nada dispuestos a ensuciarse los zapatos para conocer las desgracias de aquel pueblo. Además, la reunión del consejo de gobierno fue a puertas cerradas y la comunidad casi no tuvo oportunidad de expresarse, lo que parece que produjo mucho disgusto. Un chinito que tiene un negocio en la esquina del parque, al enterarse de cómo serían las cosas, comentó: ¡Achí no, achí no!

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