Cartas
El trabajo de la Escuela del Ministerio Público Señor Director: Luego de un cordial saludo, sirva la presente para remitirle un ejemplar de las memorias institucionales y rendición de cuentas de los dos años de gestión de esta servidora, como Directora de la Escuela Nacional del Ministerio Público, una dependencia de la Procuraduría General de la República. De este modo, aprovecho la presente para manifestarle mi profundo agradecimiento por su colaboración y apoyo en este proceso en el que se inició y se ha ido fortaleciendo la implementación de la carrera del Ministerio Público, a través de las evaluaciones, los concursos públicos y la capacitación permanentes de los fiscales del país. Gracias por apoyarnos cada vez que requerimos la participación en nuestros eventos y procesos más notables, de ese importante Diario que dignamente usted preside. La puesta en funcionamiento de la Escuela Nacional del Ministerio Público y todos los esfuerzos desarrollados para lograr un Ministerio Público con mayores niveles de preparación técnico-profesional, más apegado a los principios éticos, logrando cada vez más que la selección y el ascenso se produzcan en base a méritos, como lo establece la ley y no por criterios políticos, no habrían alcanzado los niveles que hasta el momento tienen de solidez y legitimidad, sin el conocimiento de la sociedad que le da aliento y lo fortalece, en lo que su periódico ha jugado un papel importante. Quiero reiterarle que durante este trayecto de dos años, uno de nuestros mayores compromisos fue garantizar que las evaluaciones e ingreso de los actuales miembros del Ministerio Público, se hicieran apegados a los procedimientos y principios establecidos en el Estatuto del Ministerio Público y el Reglamento de la Carrera, evitando así que primaran criterios clientelistas. De la misma manera la Escuela ha trabajado para que los ascensos y el ingreso a la Carrera de los miembros del Ministerio Público se produzcan conforme los indicados cánones normativos. Hoy puede afirmarse, que los procesos que se llevan a cabo desde esta Escuela no están permeados por la política partidista. Esto ha sido posible gracias al trabajo de un equipo técnico convencido de la importancia del respeto a la legalidad y sobre todo, por la existencia de una voluntad firme en este sentido, desde la Procuraduría General de la República, tanto en la gestión del Lic. Francisco Domínguez Brito, como en la del Dr. Radhamés Jiménez Peña, que se ha traducido en el respeto profundo a la independencia y transparencia de cada uno de los procesos a que hemos hecho referencia. Hoy, de los 727 miembros del Ministerio Público que existen en la República Dominicana, 137 ya han ingresado a la Carrera luego de haberse agotado un cuidadoso proceso institucional de evaluación, rigurosa formación y de evaluación del desempeño de los mismos. Estos gozan de la inamovilidad hasta los 75 años, que establece el Estatuto del Ministerio Público. Hoy nuestro país cuenta con una Escuela Nacional del Ministerio Público, que gracias a la solidez de sus programas académicos, ha fortalecido su prestigio en otros países de América Latina, siendo muestra de ello la participación en uno de los programas de nuestra malla curricular, de fiscales de países hermanos de América Latina, como son Panamá, Uruguay, Venezuela, Paraguay y Honduras. Finalmente, aprovecho la ocasión para reiterarle que no existe posibilidad de que la reforma de la justicia sea exitosa, si no se concentran atenciones especiales al Ministerio Público, en lo relativo a la consolidación de este proceso de independencia de manera tal que no tenga retorno. Anticipándole las gracias por la atención que la presente pueda merecerle y reiterándole nuestro agradecimiento, me despido de usted, con elevada consideración y estima. Aura Celeste Fernández R./ Directora Interina Homorífica

