Cartas
Ponderan labor periodísticaSeñor Director:A la distinguida periodistaBethania ApolinarEl elevado nivel profesional, la profundidad y el estricto apego a la objetividad con que abordaste cada uno de los temas discutidos en el Congreso Nacional del Foro por la Excelencia de la Educación Dominicana, contribuyó grandemente al éxito con que concluyó esta jornada, que definió las bases en las cuales se sustentará el nuevo modelo educativo de los próximos diez años. El seguimiento a cada una de las actividades celebradas en el marco del Congreso nos permitió colocar el foro como un tema de primer orden y sensibilizar a los más diversos sectores de la sociedad dominicana, sobre todo, de aquellos con participación directa en el sistema de enseñanza pública y privada. Hago provecho de esta ocasión para agradecer, en nombre de la Secretaría de Educación, INFOTEP y la Secretaría de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, el apoyo incondicional recibido de tu parte.Con sentimiento de elevada estima y consideración. MELANIO A. PAREDES P.M.A./Director General _______________________________________________________________ Defiende a ViancoSeñor Director:Cualquier funcionario público o privado tiene derecho a prescindir de los servicios de un subalterno sin que ello represente un quebrantamiento de las leyes o reglamentos internos de la entidad en cuestión, siempre que se cumpla con el pago de prestaciones o pagos indicados en la carrera administrativa. Cuando el afectado es un periodista se produce una alharaca hipócrita, expresión de una falsa solidaridad. Para nadie que se mueva en el campo de la comunicación social es un secreto que con la remoción de funcionarios públicos se producen cabildeos y amarres, así como “conspiraciones” o “serruchaderas de palo” que den al traste con posiciones en manos de otros colegas periodistas. El tema ha cobrado atención o principalía recientemente a propósito de la cancelación del periodista Vianco Martínez de la dirección de relaciones públicas del Consejo Presidencial del Sida (Copresida), destitución que puede ser legal aunque no legítima, pues se ampara en la vulgar mentira de la falta de preparación que el director de la entidad le atribuye al reconocido y talentoso comunicador. Vianco no necesita defensores, ya que su trayectoria como periodista es harto conocida y en él se concretiza la sentencia bíblica: “Por sus hechos los conoceréis”. Lo pecaminoso de la situación no es que Vianco pierda un empleo, porque en definitiva es la institución que se lo pierde, como se dice popularmente ahora. Y de seguro otras muchas puertas se abrirán para requerir de su capacidad. Lo negativo es que no tenemos un Colegio Dominicano de Periodistas con la capacidad necesaria para repeler de manera contundente los continuos desmanes que se cometen en perjuicio de sus afiliados, ya sea por temor o complacencia de los directivos con el Poder oficial y con los patronos. Julio Rosa/Santo Domingo

