Irene Vallejo en el Centro León

“El libro es capaz de transformarse constantemente para adaptarse a un mundo cambiante … Sea cual sea el vehículo al que confiamos nuestras historias, la sociedad necesita que le cuenten relatos.”

Irene Vallejo

El Centro León celebró un segundo encuentro con la escritora y filóloga española Irene Vallejo, autora de El infinito en un junco, en una jornada que convirtió al Instituto Politécnico Loyola de San Cristóbal en un pequeño territorio de libros, voces jóvenes y curiosidad encendida. Estudiantes y docentes del proyecto “Loyola Escribe” se reunieron para dialogar con la autora que, desde su obra, ha sabido escuchar el murmullo de los siglos y convertirlo en historias que aún hoy nos tocan.

Semanas antes, los estudiantes habían compartido una sesión con María Amalia León, en su rol de maestra, donde exploraron el universo literario de Vallejo a través de la Metodología de Integración Artística (MIA), concebida para favorecer los vínculos interdisciplinarios, utiliza obras literarias, de artes visuales y musicales como base para entablar mediaciones que fortalecen las capacidades cognoscitivas, el lenguaje expresivo, las habilidades de pensamiento crítico, la destreza de razonamiento basado en evidencia visual y en la lectura.

Este enfoque pedagógico les abrió un camino para establecer un diálogo reflexivo, lúdico y cercano con obras literarias, visuales y musicales, uniendo lenguajes para que la crítica se transformara en creación. De ese proceso brotaron ejercicios que enlazaron con imágenes, ritmos y emociones, textos de su obra Alguien habló de nosotros y el fragmento Equilibrio al filo del abismo: la biblioteca y museo de Alejandría, de la edición comic del libro El infinito en un junco.

En las semanas previas al encuentro, y siempre siguiendo la Metodología de Integración de las Artes, los estudiantes llevaron más lejos ese viaje: organizados en grupos, reinterpretaron los textos de la autora y los plasmaron en rollos de papel manila que evocaban antiguos papiros. Fue un gesto simbólico —casi ritual— que los conectó con el origen del libro y con la travesía que Vallejo narra en su obra. Estas piezas, cargadas de imaginación y lectura profunda, fueron presentadas y entregadas a la escritora, quien cerró la sesión firmando ejemplares e intercambiando ideas con los jóvenes en un ambiente de afectuosa cercanía.

El encuentro, coordinado junto al Instituto Politécnico Loyola, contó con el apoyo de la Universidad APEC y Mar de Palabras, sumando esfuerzos para que la literatura siga siendo un territorio fértil donde los estudiantes descubran que toda voz puede encontrar su forma, su camino y su luz.

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