Desde la última butaca
Frankestein
Cualquier escritor daría su vida por darle dos siglos de vigencia (o más) a uno de sus libros, además de ser llevado al cine por varias generaciones. Los nuevos guionistas adaptarían a cada contexto el contenido de su historia. Cuando un escritor muere, su obra creada deja de interesar porque surgen nuevas creaciones que lo superan o retratan un contexto que el autor no pudo conocer.
Mary Shelley, con su historia de “Frankestein, el eterno Prometeo”, costruyó un monstruo con carroña, no solo alcanzó celebridad, sino que ha llegado hasta nuestros, de forma renovada. Su texto es alucinante. Un monstruo puede ser creado por otro monstruo, sin la mano de Dios. En su contexto, la pérdida de un embarazo de ella la motivo a escribir.
El mexicano Guillermo del Toro acaba de terminar, en dos partes (incluidas en el mismo filme), la nueva versión de esta novela a la cual dedicó varios años. Es su versión muy distinta a la estrenada por James Whale en 1931 con Boris Karloff como protagonista. Estamos casi un siglo después de aquella primera versión donde apareció en la gran pantalla, por primera vez, el monstruo con tornillos en la cabeza.
Del Toro pone en escena un diseño de producción insuperable. Sobre todo en la Antártida, también en los exteriores e interior del castillo donde se arman los desechos que integrarán las partes del cuerpo y los órganos vitales del monstruo. Los equipos, maquinarias, espacios, espejos, escaleras y todo el entramado interior enriquecen la novela y desafían cualquier versión posterior. Las escenas en el crudo invierno han sido preparadas con perfección. En ellas los actores se sorprenden igual que los espectadores al notar que ese entramado técnico sirve de antesala a una dirección de actores que por sí sola inspira respeto y fidelidad a la cámara.
Las actuaciones no responden a parámetros comerciales, sobre todo contrario. Oscar Isaac, en el papel del doctor Frankestein, ya no tiene que demostrar su valía a nadie. Le sobra. Tal vez la segunda parte del filme contenga un uso excesivo de dialogos innecesarios por la profundidad del discurso ético para la confeccion ideologica de un monstruo que apenas sabe hablar. Estos diálogos le añaden minutos al filme que, en realidad sobran, como por ejemplo, las escenas dentro de la finca que sirve de refugio y que permiten al ciego descubrir la naturaleza fusiforme del personaje, o sus consejos sobre el bien y el mal. Es un cuadro hermoso, pero necesita recortarse unos minutos.
Ficha técnica:
País: Estados Unidos-México. Año: 2025. Duración: 149 minutos. Guion: Guillermo del Toro (sobre una novela de Mary Shelley. Reparto: Oscar Isaac, Jacob Elordi, Mía Goth y Cristoph Waltz. Premios: Selección Oficial Muestra de Venecia. Sinopsis: Un científico, en su ambición por desafiar la muerte, consigue dar vida a una criatura ensamblada con restos de cadáveres. Pese a tratarse de una proeza científica, la criatura es rechazada.

