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Ventana sábado, 26 de noviembre de 2022

Las aventuras del doctor Alquitrán

  • Las aventuras del doctor Alquitrán
Homero Pumarol
Santo Domingo, RD

Doctor Alquitrán: -Nunca entendí este juego y el hecho evidente de que tantos idiotas lo sigan, sólo me hace seguir ignorándolo, estoy aquí sólo por gajes del oficio. Para decirlo más abiertamente, no me interesa en absoluto.

Justo en ese momento una voz de mujer gritó: -Doctor Alpiste, doctor Alpiste.

Ante lo que el doctor Alquitrán saltó ágilmente como todo un superhéroe levantando la mano como la estatua de la libertad, con una gran sonrisa y agitando una banderita azul que le quitó a un niño que pasaba. Así saludaba a una inconfundible Madmoiselle Lanuí vestida toda de rojo.

Madmoiselle Lanuí, acercándose:

-Al fin nos vemos fuera de la oficina.

Doctor Alquitrán: -Veo que ambos somos fanáticos de nuestro maravilloso deporte nacional, pero seguimos equipos contrarios.

En ese momento, se acercaba torpemente el lastimado Vandalis:

-Indudablemente agradable, como siempre Madmoiselle Lanuí. A ver si podemos sentarnos juntos.

Madmoiselle Lanuí: -Ni pensarlo, está todo repleto y casi comienza el juego.

Vandalis: -No creo que haya inconveniente alguno en sentarnos todos juntos, es como debe ser. No se impaciente.

Vandalis se llevó dos dedos de la mano derecha a la vendada boca y pitó muy estridentemente a su cuñado, haciendo unas señas con las manos para que incluyera junto a ellos a Madmoiselle Lanuí.

Muy cierto que el estadio era un berenjenal de fanáticos de los eternos rivales y mucha bulla y gritos y pitos y cornetas y matracas y tres chinos, pero en menos de diez minutos, he aquí las artimañas cometidas por el nuevo asistente de Vandalis -el vendedor de refrescos-, estaban sentados uno al lado del otro, el doctor Alquitrán, Madmoiselle Lanuí y un aún lastimado, pero con nueva actitud y como reconfortado Vandalis.

Justo en ese momento el umpire principal, parado tras el cátcher de los tigres del Licey levantó la mano derecha, llamando la atención de todo el estadio, llegando claramente su grito hasta el séptimo cielo: -Playball.