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Ventana sábado, 21 de mayo de 2022

“Arrebatos”: Una poesía distinta

  • “Arrebatos”: Una poesía distinta
Homero Pumarol
Santo Domingo, RD

Bajo sombras

Sombra de flamboyant que me anida,
un reguero de palomas vuela dentro de ti,
corazones destrozados pasean mascotas,
muchachas obesas leen periódicos viejos
para espantar las ganas de nadar hasta Nueva York.

-Yo solía tocar trompeta en este parque,
ahora muchas gordas con fajas dan vueltas,
y muchísimas viejas palomas
observan y cantan en la sombra.

-Él llega, es una lotería, pero él llega,
de una vez pone a todo el mundo a bailar.

-Es verdad, es verdad,
el año pasado trajo a un pollito bien rastrero.

-A mí me regaló un aguacate.

-Yo no voy a permitir que se vea el dulce de berenjena,
además, hay fresas y mermeladas.

-Ah, pero es un manjar, apúntame, sí.
que ya toy jarta del jambre.

-Yo creía que las palomas no tenían memoria,
pero sólo al verme vuelan todas espantadas,
y eso, que ando sin trompeta.

Cada vez que alguien pregunta ¿qué?
Batean un motor.

Ocho

De niño, mi papá me regaló un cangrejo, lo llamé Ocho.
Una caja de pizza llega de arena de playa era su casa.

Una tarde dejamos a Ocho en unos arrecifes del malecón,
bajo un almendro muy grande.
La hinchazón de mi dedo curaría,
pero había que regresar a Ocho a su ambiente natural.

Aprendí de dónde vienen las grúas, las palas mecánicas,
los tractores, las tenazas y todo tipo de artefacto de construcción,
así como los robots, las armaduras y los androides
de La Guerra de las Galaxias,
vienen del mar,
Darth Vader tiene mucho de cangrejo, es evidente.

Pero volvamos a Ocho.
¿No me digan que la imagen de un cangrejo,
sonando sus paras siempre hacia atrás
y levantando sus muelas
no es ideal para cerrar un poema?


Río

Todo poema ríe,
las palabras son sus dientes,
los lectores su alimento.

El arte el poeta consiste en distraer.

El lector acude ingenuo al llamado,
hambriento de belleza o de tragedia.

El poema observa al lector
como el oso observa a la trucha
nadar graciosamente a favor o contracorriente,
y en cualquier momento ¡ñau!

Arriero

En una botella de ron mi abuelo bebía café,
una botella de ron que conocía bien la luna,
una botella de ron que conocía todos los caminos
desde Gina Jaraguá hasta Boca de Yuma.

Este es el sol de la Ceiba,
Es un palo en el hocico,
nunca trates de domarlo,
de nada servirá tu ahínco.

Aquí florece el peñón,
la luna es una ventana,
al manantial bajo tierra
siempre se llega mañana.

No hay arriero que no sepa
que el sol se singa a la luna,
no hay grillo que no le cante,
no hay perro que no lo sufra.

¿En la mujer nace el agua
como si fuera un aljibe,
y en el cielo las estrellas
solo pa que uno las mire?

Voy sediento, dijo el toro,
que no conoce palabras,
y las nubes lo siguieron
como si fueran sus vacas.

No me gusta ser torero,
si mato, se hace la noche,
si bebo, mejor ni hablemos,
esa luna es mi consorte.

El agua cayó a raudales,
no era lluvia, era diluvio,
todo lo que mugió el toro
sólo lo hizo más difunto.

La tierra sigue llorando
la muerte del toro prieto,
todo Higuey sigue temblando
como bestia sin consuelo.