Manuel de Jesús Miranda De Soto: Amigo inolvidable
Cuando lo conocí le brillaron los ojos. Pero mucho más le cuando le pedí que me ayudara a rescatar la parte dominicana de la vida de su primo hermano, el cineasta Oscar Torres De Soto.
Abrió su memoria ante con la lucidez que solo brindan los cofres repletos de diamantes y me aportó datos desconocidos, muchos no publicables por respeto a la memoria de ambos.
Hoy no puedo darme cantos en el pecho. Don Manuel de Jesús ha fallecido y el sentimiento de tristeza que me abate será suplantado por el recuerdo de un amigo que supo darme la mano para inaugurar un nuevo proyecto editorial que, con sus pro y contra, supongo su importancia.
Él y solo él me iniciaron en la infancia, adolescencia y juventud de Oscar Torres. De su boca conocí los rasgos de su personalidad, sus luchas sociales, sus tertulias y proyectos culturales, primero como periodista y después como cineasta.
Nos reunimos varias veces en un parque levantado en la trastienda del súper Jumbo de la Avenida Luperón. Me ayudó a darle un rostro a mis intentos acerca de su primo, y su obra fundadora.
Gracias a sus datos, palabras y recuerdos, descubrí amigos que lo conocieron, aparecieron datos, fotos y pistas en sitios que nunca imaginé. El creyó en mi palabra y no descansé hasta ponerle el libro de Oscar Torres, impreso, en sus manos, con una dedicatoria y en paquete aparte, una pequeña cantidad para familiares y amigos.
Me honró con su presencia en el acto de presentación de mi quinta novela “Nadie de vio morir” en el Banco Central de la República Domincana en 2018, junto a la inolvidable amiga y editora Maria Isabel Incháustegui, también miembro de la familia de Oscar, cuya foto reproduzco en este escrito.
Una parte de mi libro “Oscar Torres: el cine con mirada universal: (Archivo General de La Nación, 2019) recoge sus declaraciones. Sin ellas nada hubiera sido posible. En honor a su memoria, reproduzco un fragmento, junto a mi eterna gratitud:
“Su primo, Manuel Miranda De Soto, apunta esta información: “Después de su partida a Italia, la comunicación de Oscar con su familia era muy irregular pues él ya estaba considerado por el régimen como un exiliado político. Incluso, había sido llamado “comunista” (aunque no con su nombre y su apellido) en un editorial publicado en El Foro Público de El Caribe, el mismo diario donde él publicaba sus colaboraciones. Y para colmo, Un tío suyo, Moisés de Soto Martínez, sí tuvo que salir exiliado, tiempo después de su partida, porque era profesor de la Universidad y estaba fichado. Después de eso, la familia cayó en desgracia como enemiga de Trujillo.”

