Silenced

Lo repito. Una buena película solo necesita tres ingredientes: un buen guion, un buen guion y un buen guion. Lo demás responde a la mirada personal del director y de su equipo técnico.

“Silenced” (2011) posee vigencia, es brutal. Trata sobre los abusos sexuales a los menores discapacitados.

El director, Hwang Dong-hyuk, ha armado una historia, apoyado en actuaciones inolvidables, como la de su protagonista, Gong Yoo, a quien ya hemos aplaudido en filmes como “Train to Busan” y la teleserie “El juego del calamar”.

Los coreanos apuestan a un cine de impacto, apoyados siempre en una cámara angular, una escenografía precisa y una banda sonora perfecta.

Estamos frente a una denuncia social de impacto que llevó a la fama al escritor Jee-young Cong con su novela, ahora llevada a la gran pantalla.

La diferencia entre la obra literaria y la puesta en escena es el olor a cine, la síntesis de una historia filmada de manera lineal, donde el equilibrio actoral y las imágenes hacen un discurso cultural.

No hay desequilibrios, ni lloriqueos al estilo Hollywood. Los personajes exhiben una lograda madurez frente a una cámara que sabe distinguir momentos de tensión junto al forcejeo del poder.

El filme no aspira a recompensas. El director sigue la línea del cine coreano dedicada a denunciar el desequilibrio de una sociedad que lucha por preservar su modelo de democracia social frente a la compra de conciencias.

“Silenced” es una de esas cintas imposibles de olvidar. Está en Netflix.

Ficha técnica.

País: Corea del Sur. Año: 2011. Duración: 125 minutos. Director y guion: Hwang Dong-hyuk (Novela: Jee-young Cong). Reparto: Gong Yoo, Jeong Yu-mi, Kim Hyeon-soo, Kim Ji-yeong, Jeong In-seo, Baek Seung-Hwan, Hye-jin Park. Sinopsis: En professor recién llegado a una escuela de sordomudos de Mujin descubre que los menores son abusados sexualmente por el personal del centro. Él, junto a una activista de derechos humanos, intentará dar a conocer los hechos y llevar a los culpables ante la justicia.