La vida de las estrellas, de Máximo Vega

José Alcántara Almánzar
Santo Domingo, RD

Con el sugerente título de «La vida de las estrellas», el escritor Máximo Vega (Santiago, 1966) enriquece su obra narrativa con una novela breve acerca de la vida de una familia humilde integrada por los padres (Eusebio Antonio Guzmán Tolentino y Argentina Altagracia Rosario Matías) y sus hijos, David, Manuela, Cándida, Melania, quienes viven en «un barrio pequeño e improvisado de barracones» en Santiago de los Caballeros.

            Contada en tercera persona por un narrador-testigo, la novela se desarrolla como una crónica lineal del origen y evolución de una familia, sus estrecheces y sus sueños, en la que David, con vocación de poeta y astrónomo, constituye el personaje central de la historia y el hilo conductor de los hechos.

            Sobre un trasfondo social y económico de carencias materiales, la familia de David encarna el prototipo de los estratos bajos donde la dignidad del trabajo es el sostén primario de toda aspiración de mejoría.

            A través de un panorama político caracterizado por la represión policial, la corrupción y el propósito continuista de un gobernante decrépito, David y su familia tienen que hacer frente a las vicisitudes de la marginación social que los obliga a irse adecuando a las mutaciones de la realidad.

            El título de la obra, «La vida de las estrellas», no es solo una alusión al sueño utópico de David de convertirse en astrónomo, sino una metáfora de un espacio inconmensurable constelado de galaxias lejanas que nos recuerdan nuestra pequeñez e insignificancia, la transitoriedad de la existencia y ese plano superior e inalcanzable del infinito.

            Como personaje, David resulta atípico de su condición social: un muchacho con aspiraciones literarias y científicas, con una novia muda, Ruth, a la que adora, quien tiene un hermano transexual, Delirio, y un amigo íntimo, Efriam, con el que no tiene muchas cosas en común, pero puede comprenderlo, pese a tener un status más alto y mejores condiciones socioeconómicas, aunque resulta incomprensible por qué David busca a una prostituta para tener una relación sexual pagada, después de haberlo hecho con su novia Ruth de modo tan satisfactorio.

            Después de un penúltimo capítulo lleno de disquisiciones sobre el espacio, las estrellas, la vida, la muerte y lo finito e infinito, la novela termina con la escena en que la casa de David es calcinada por el fuego, con su padre, hermanas y su amigo Efriam adentro, haciéndose realidad la especie de pesadilla del protagonista al pegar fuego a una casa donde ha ido a parar el hombre negro que lo perseguía sin tregua en sus sueños. La novela termina como una especie de alucinación siquiátrica que envuelve a David por completo.

            La vida de las estrellas es una novela escrita en una prosa diáfana y de buen ritmo, en la que los diálogos sirven para perfilar el carácter y las motivaciones de los personajes, cuyas acciones cotidianas transcurren en las rutinas del vivir y sobrevivir, en medio de condiciones adversas. Es una ficción sobre las realidades humanas de barrios inmersos en la pobreza y la exclusión. Recomiendo su lectura a los lectores interesados en la buena narrativa dominicana contemporánea.