Un vegano ejemplar y culto

Elegante en su vestir y ejemplar en su trato a los demás es hoy un símbolo

  • Don Cuqui no tiene horario para trabajar. Siempre lo hace con amor. Fuente Externa.

Luis Beiro

Su primera virtud es que sabe ser un caballero hasta en la forma de mirar. Desde su infancia vegana, aprendió que servir a los demás es un hábito que viene de la cuna y solo le corresponde a los mortales dignos.

El béisbol siempre fue su pasión. Pero comprendió a tiempo que suyo no era vestir el uniforme de un equipo y subir a los cumbres del estrellato. Sin embargo, la vida le tendría reservado un sitial de honor en la historia del deporte.

Desde muy joven, Cuqui Córdova mostró un carisma especial. Estaba preparado para entrar por el ojo de una aguja y de esa formar aglutinar. O lo que es lo mismo, ser el rostro visible de una gran empresa.  La Shell Company lo descubrió y no lo dejó partir. De inmediato lo llamó para convertirlo en algo más que en un símbolo. Desde el cargo de Relacionista Público (el cual ejerció por décadas enteras), se dedicó a promover su pasión como dominicano: el deporte en general y el béisbol en particular.

También distinguió a los dominicanos célebres con la generosidad de su corazón y el de la empresa para la cual trabajaba. Por ello a estas alturas de su vida es merecedor del cariño y del respeto de su país. Fundó el Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano y por muchos años fue su Presidente, exaltó a la inmortalidad a lo que más vale y brilla de las distintas ramas del deporte nacional.

También, junto a otras iniciativas no menos trascendentes, creó el premio “Los dominicanos primero” para premiar, cada año a los jugadores criollos más sobresalientes del torneo Otoño Invernal.

El historiador deportivo
Cuqui Córdova, además, es el historiador del béisbol dominicano y ha publicado hasta la fecha 26 libros del Béisbol de Ayer y de las figuras prominentes de los deportes nacionales. Su último gran proyecto editorial, es una suerte de el libro-revista “Historia del béisbol dominicano”, que lleva ya 17 tomos y ha sido realidad gracias a su gran archivo físico y documental, uno de los mejores del mundo de habla hispana y al que vienen a consultar periódicamente reputados analistas del béisbol de los Estados Unidos.

Acaba de salir al mercado la más reciente entrega de la antes citada colección dedicada a Pepe Lucas, el mayor jonronero de la época. Las virtudes de este libro revista son obvias al igual que el empeño que puso su autor en concluirla a pesar de sufrir hace poco tiempo una inesperada enfermedad que lo mantuvo alejado por varios meses de su pasión por la escritura.

Esta nueva entrega es un símbolo. Todavía le quedan a don Cuqui muchos libros más por escribir y mucha vida para continuar sirviendo a su pueblo desde la trinchera que ahora le toca ocupar con mucho orgullo y dignidad.