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Un escritor que promueve la lectura

  • Un escritor que promueve la lectura

    Julio Sánchez Mariñez. Acaba de publicar su libro "Relatos cortos para pasar el rato".

Carmen Guzmán
Santo Domingo

Es un ávido escritor que lee. En su cargo como rector del Instituto Superior de Formación Docente Salome Ureña (ISFODOSU), ha velado por que cada estudiante, docente y personal de este centro se sienta motivado a conocer y asimilar los diversos géneros literarios.

Julio Sánchez Mariñez, como lector, ha estado dando pasos firmes para garantizar una correcta formación de quienes matriculan en el ISFODOSU. Su más reciente publicación, el libro “Relatos cortos para pasar el rato.” posee valores apreciables que lo convierten en un tomo a tomar en cuenta.

¿Cuándo nace su pasión como escritor?

Leo desde la temprana adolescencia. Empecé, si mal no recuerdo, devorando las novelas de Julio Verne. Después me cautivaron los rusos (Dostoyevski, Tolstoi, Chejov, Sholojov), luego me fui a clásicos europeos (Balzac, Víctor Hugo, Dumas, por ejemplo) y entonces vino el boom latinoamericano. Más tarde llegó la poesía.

Admiraba tanto lo que leía que empecé a emborronar hojas de papel, a mano, con máquina de escribir y luego en la computadora, y a tirar o borrar mucho de lo que escribía porque al releerlo lo sentía tan lejos de la calidad de lo que leía.

Guardo por ahí tal vez un tercio o menos de lo que he escrito, especialmente en la era digital, y sigo escribiendo, pero siempre con muchas dudas sobre lo que escribo, pues no sé si vale la pena para que lo lean otros.

¿Cuáles son sus hábitos de lectura?

Todos los días leo, en cualquier sitio, en cualquier formato. Lo primero que hago al despertarme es ver la prensa digital. No puedo terminar el día sin leer, por lo que dejo a un lado la tablet o la laptop, para acariciar páginas, papel. Es una sensación placentera, íntima, diría yo. Como rector me inundan los trabajos y quehaceres propios del puesto, a veces más de lo que quisiera. Sin embargo, encuentro tiempo para la literatura de fondo en mis áreas profesionales y académicas, y no puedo vivir sin leer un buen cuento, unos bellos poemas, una buena novela, un buen libro de historia. De estos últimos generalmente voy con dos o tres en paralelo. Acabo de leer “Patria”, de Aramburu del cual me daba lucha despegarme a pesar del sueño, así como “Primera Página”, de Juan Luis Cebrián, el director fundador de El País. También llevo en paralelo ?”Adiós a la Verdad”?, de Gianni Vattimo. Una locura, ¿verdad?

¿Podría mencionar sus autores preferidos?

 Cada género merece mi atención especial. El primerísimo es Julio Cortázar, leerlo y releerlo, me otorga sentimientos de placer. En poesía prefiero a Mario Benedetti y Octavio Paz; los saboreo una y otra vez. En biografías me fascinan Stefan Zweig y Emil Ludwig. En narrativa, Saramago, Carlos Fuentes, Umberto Eco y Honoré de Balzac. En cuentos y en ensayos se repiten en gran medida esos mismos autores a los que agregaría a Ernesto Sabato, primero, y después a Borges. ¡Qué difícil y hasta cruel seleccionar algunos y dejar a tantos otros fuera del listado!

¿Cómo considera usted que se encuentra el hábito de lectura en estas nuevas generaciones? ¿Cuál formato cree que les gusta más leer: libros físicos o digitales?

Por muchas razones parece que hoy las nuevas generaciones leen menos, por lo menos lo que entendemos por leer, de manera clásica. Son muchas las opciones que tienen a mano. Pero, ¡ojo!, no asumamos una postura catastrofista. Hay mucho para muchos jóvenes de falta de oportunidad, de oportunidad de una buena formación temprana, de oportunidad de un ambiente y un entorno familiar propicios, de oportunidad de recursos, de oportunidad de modelos y mentores. Creo que el dilema de la lectura en físico o digital es falsoÖ Lo que yo veo en los jóvenes del instituto, la enorme mayoría de escasos recursos y provenientes de entornos desfavorecidos, es que con la invitación y las oportunidades como las que mencioné, leen, en formato material o digitalÖ ¿Qué más da cuál sea el formato?

¿Qué le motivó escribir la serie de narraciones de su nuevo libro?

La mejor respuesta tal vez sea por qué publiqué. Pasé por un momento de agudo y profundo dolor y de una soledad especial.  En largas noches de insomnio escribía, pero también revisaba relatos que había escrito. Tras revisarlos a fondo empecé a compartirlos por una u otra vía con amigos y me entusiasmaron a publicarlos, especialmente José Mármol, quien me aseguró que no me entusiasmaba por la valiosísima amistad con la que me distingue, sino porque valía la pena que lo hiciera. Me atreví y ahí están, para que el lector pase el rato.

¿La división de la obra en las estaciones del año ¿se debe a que así mismo están contadas las historias?

La idea fue de Margarita Marmolejos, quien tuvo el cuidado de la edición, y para clasificarlas así nos basamos en el momento apróximado en el que escribí cada relato, en qué estación del año caía. Me pareció interesante. Fuera porque mostraba que escribí y escribo a lo largo del año, en sus distintas estaciones, o para que el lector asocie el relato al espíritu de una estación y así, como bien ha dicho Carlos Fuentes, creé un libro, traduciendo el acto finito de escribir en el acto infinito de leer.

El hecho de la brevedad de sus relatos ¿es parte de una estrategia para enganchar al lector?

La realidad es que me maravillan los cuentos cortos. En mi adolescencia y primera juventud creo que me marcaron Cortázar (Final del Juego, Las Armas Secretas, Historias de Cronopios y de Famas), Juan Carlos Onetti, el Juan Bosch cuentista (todos los del exilio, sobre todo), Benedetti (Montevideanos, por ejemplo), William Faulkner. ¡Cuánto hubiera querido que René del Risco Bermúdez hubiera tenido tiempo para escribir más!

Promoción de la lectura
¿De qué forma se encarga usted como rector del ISFODOSU de promocionar la lectura?

Todas las áreas  del Instituto tienen el compromiso de promover la lectura y orientar a los estudiantes al respecto. En los cursos de Lengua Española, que junto a los de Matemáticas, son vertebrales en los planes de estudio, se viene poniendo cada vez más énfasis en la literatura antes que en la gramática, la lingüística y otras herramientas teóricas de apoyo al estudio y al uso de la lengua. También hemos promovido los cursos-talleres de lectura y de redacción, muchos de ellos co-curriculares (es decir, en adición al currículo más formal).

En este año iniciamos una amplia iniciativa editorial del Instituto con la publicación de diez obras clásicas de la narrativa dominicana, teniendo como público principal a nuestros estudiantes.  Esas obras han tenido como prologuistas a una parte de los más destacados intelectuales y académicos dominicanos. Estamos en proceso de publicar ahora guías de lectura y estudio para cada una de esas diez obras, que serán publicadas el año próximo, como herramientas que asistan a nuestros estudiantes en la lectura y mejor aprovechamiento de los textos que integran esa colección.

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