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Ventana domingo, 29 de marzo de 2015
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Historia

La fiesta en el cine

¿Por qué regresa Urania Cabral a la isla que juró no volver a pisar? ¿Por qué sigue llena de miedo desde los catorce años?

  • La fiesta en el cine

    Polémica. Tanto la novela como la película desataron polémicas en el país.

Indhira Suero
Santo Domingo

Ya que la Feria Internacional del Libro tendrá a Perú como país invitado se hace necesario resaltar el libro de uno de sus escritores más conocidos. “La Fiesta del Chivo”, autoría del novelista Mario Vargas Llosa, es una novela de ficción que toma para su trama la dictadura de Rafael L. Trujillo. También se unió a la lista de obras de Vargas Llosa llevadas a la gran pantalla.

El séptimo arte
De acuerdo a sus editores, en La Fiesta del Chivo (2000) asistimos a un doble retorno: “Mientras Urania visita a su padre en Santo Domingo, volvemos a 1961, cuando la capital dominicana aún se llamaba Ciudad Trujillo. Allí un hombre que no suda tiraniza a tres millones de personas sin saber que se gesta una maquiavélica transición a la democracia”.

En su versión cinematográfica (2006), estrenada en el Festival de Cine de Berlín, el director Luis Llosa adaptó la novela homónima que retrata los abusos cometidos durante los años de gobierno trujillista. 

La película contó con las actuaciones de Tomás Milian, Isabella Rossellini, Paul Fremann, Juan  Diego Boto, Sthepanie Leonidas, entre varios actores.

Entre algunos de los textos del ganador del Premio Nobel de Literatura 2010 que han sido llevados al cine destacan “Día de domingo” (1970) basada en un relato del cuento homónimo incluido en Los jefes; “Los cachorros” (1971); “Pantaleón y las visitadoras” y “La ciudad y los perros” (1985), ambas versiones dirigidas por su compatriota Francisco Lombardi; “Tune in Tomorrow” (1990), adaptación de “La tía Julia y el escribidor”.

Mujer
De acuerdo al autor, el personaje de Urania lo inventó con la idea de que la novela tuviera, no sólo una perspectiva del pasado, sino también contemporánea: “Que la dictadura, la muerte de Trujillo, el caos y la violencia que siguieron a ese episodio, fueran escritos desde la época contemporánea, con toda la experiencia acumulada desde entonces; pero también porque yo quería que un personaje femenino fuera uno de los protagonistas de la historia. La dictadura fue particularmente cruel con la mujer. Como todas las dictaduras latinoamericanas tuvo un contenido machista”. 

La Feria
La jornada literaria se dedica este año al intelectual dominicano Manuel Rueda, y tiene como país invitado a Perú. Además, se le ofrecerá un homenaje especial al Premio Nobel de Literatura de 1982, Gabriel García Márquez.

Esta edición ferial lleva como lema “Leer te reinventa”, uno de sus temas será el reciclaje”. 

En el “Pabellón de la República de Perú” se exhibirá una muestra representativa de los bienes culturales de esta nación así como las obras de los escritores más destacados, artículos artesanales, entre otras novedades.

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FRAGMENTO DE LA NOVELA

Urania. No le habían hecho un favor sus padres; su nombre daba la idea de un planeta, de un mineral, de todo, salvo de la mujer espigada y de rasgos finos, tez bruñida y grandes ojos oscuros, algo tristes, que le devolvía el espejo. ¡Urania! Vaya ocurrencia. Felizmente ya nadie la llamaba así, sino Uri, Miss Cabral, Mrs. Cabral o Doctor Cabral. 

Que ella recordara, desde que salió de Santo Domingo («Mejor dicho, de Ciudad Trujillo», cuando partió aún no habían devuelto su nombre a la ciudad capital), ni en Adrian, ni en Boston, ni en Washington D.C., ni en New York, nadie había vuelto a llamarla Urania, como antes en su casa y en el Colegio Santo Domingo, donde las sisters y sus compañeras pronunciaban correctísimamente el disparatado nombre que le infligieron al nacer. ¿Se le ocurriría a él, a ella? Tarde para averiguarlo, muchacha; tu madre estaba en el cielo y tu padre muerto en vida. 

Nunca lo sabrás. ¡Urania! Tan absurdo como afrentar a la antigua Santo Domingo de Guzmán llamándola Ciudad Trujillo. ¿Sería también su padre el de la idea? Está esperando que asome el mar por la ventana de su cuarto, en el noveno piso del Hotel Jaragua, y por fin lo ve. La oscuridad cede en pocos segundos y el resplandor azulado del horizonte, creciendo deprisa, inicia el espectáculo que aguarda desde que despertó, a las cuatro, pese a la pastilla que había tomado rompiendo sus prevenciones contra los somníferos...

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