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Ventana domingo, 04 de octubre de 2015
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Séptimo arte

El luchador con la cámara a cuestas

  • El luchador con la cámara a cuestas

    Freddy Vargas. En su trabajo reposa una mirada social con especial atención en el dominicano radicado en el exterior. De su producción distingue "En el seno de la esperanza", "Hispaniola" y "Pinchos y rolos".

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Indhira Suero
Florida, Estados Unidos

Al graduarse de bachiller, el cineasta Freddy Vargas le expresó a su padre el deseo de estudiar en los Estados Unidos. Su progenitor le cumplió su sueño con la esperanza de que su hijo estudiara Ciencias de la Computación, pero el alma rebelde de este director y productor lo llevó a especializarse en Artes de la Comunicación, concentrándose en cine y televisión ya que en ese entonces no existía la carrera de cinematografía por sí sola. Hoy día, Vargas asegura que no se puede quejar ya que su nación adoptiva le abrió las puertas a muchas oportunidades que quizás no existían en su país de origen.

¿Ha sido difícil iniciar en otra nación y otro idioma?
Mi experiencia como cineasta en el exterior ha sido muy gratificante, y dura a la vez. Aquí se me dio la oportunidad y las herramientas para aprender hacer cine. Tras filmar unos 400 pies de película para una de mis clases en St. John’s University, quedé flechado por el Cupido de la cinematografía. Como una esponja me empapé del cine y lo tomé como mi religión. Al cabo de cuatro años de estudios universitarios, había ganado por dos años consecutivos la competencia de cine y video de la universidad con mis cortos “Uptown” y “Victor”.

Tampoco quiere decir que me lo pusieron fácil. Era de los pocos latinos que había y como dicen aquí tienes que ser dos veces mejor que un gringo para sobresalir entre ellos. Así fue, pues mis acciones lo demostraron: fui el primer presidente latino del “Film Club” de la universidad.

Ya en la fase profesional incursioné en el cine como gerente de producción del primer largometraje de un compañero de universidad, titulado “Destination Unknown” que luego ganó el Hamptons International Film Festival en New York. Después me entero que mi corto estudiantil “Victor” había sido invitado al festival de Telluride en Colorado.

¿Qué te gustaría aportar al cine criollo?
Hasta el momento siento haber contribuido al cine dominciano al representar a nuestro país en el extranjero a través de la realización de cortometrajes como guionista y director. Además de dos largometrajes de ficción de mi autoría, así como también un largometraje documental como director y editor. Quiero ofrecer la visión singular del dominicano que vive fuera de su país.

Deseo contar nuestras historias, la historia de los nuestros que han decidido dejar la patria amada en busca de un mejor futuro. Casi toda mi cinematografía tiene que ver con la inmigración de dominicanos que viven en los Estados Unidos, pero también la fricción social que causa la presencia haitiana a nuestro territorio.

Aspiro a aportar a nuestra cinematografía tratando diferentes géneros.

¿Cómo examinarías al cine dominicano de estos tiempos?
Ojalá y en el tiempo que comencé a aprender y hacer cine hubiese tenido las oportunidades que ahora existen en nuestro país. No obstante, pienso aprovechar esas ventajas que como ciudadano dominicano puedo aprovechar. La ley de cine hace maravillas por nuestra producción cinematográfica, pues le permite hacer películas de diferentes temáticas e incluso de temas más arriesgados. Además, la ventaja principal que tiene nuestro cine es su material humano.

Somos por naturaleza contadores de historias y créeme que son muchas las que tenemos. Además vemos la vida de una manera muy singular, algo que nos diferencia de otras culturas y por ende de otras cinematografías.

¿Se puede comparar al cine dominicano con el del país en que resides?
Me voy a restringir de mencionar lo obvio, pero si les puedo decir que nuestra cercanía geográfica así como nuestra similitud cultural, ya que tal vez sea el país que más influencia cultural tiene sobre el nuestro hacen que nuestro cine tenga muchas similitudes con el cine del vecino país del norte. Me refiero a que los dominicanos crecemos con una dieta de cine americano que vemos no solo en nuestras salas sino también en la pantalla chica. Por   ejemplo, he escuchado más de una vez a críticos de cine dominicanos decir que muchas de las comedias fallidas que se han hecho en el país, son comparables con las gringadas que hacen los americanos para su público. Estoy de acuerdo. Los dominicanos estamos más acostumbrados a una estética de cine americano más que de cine europeo, latinoamericano o asiático.

¿Qué deseas para la cinematografía criolla?
Quiero que nuestro cine se desarrolle a pasos firmes. Que en nuestro país se hagan películas de tematicas variadas y que el público aprenda a apreciar los diferentes generos que ofrezcan nuestros cineastas. La labor que realizan los festivales de cine es muy buena, pero aun necesitamos hacer más, como dar clases de cine como materia en las escuelas.

También espero que se le dé oportunidad a los nuevos talentos.

Que mejore de calidad, que sea vista por todo el mundo, que compita con cualquier cinematografía y que a la audiencia se le deje de tomar el pelo por productores a los que no le importa nada del cine ni la calidad del mismo. Se puede hacer un cine comercial digno, pero respetando los estandares y por ende al público.

EN POCAS LÍNEAS
Freddy Vargas es autor de los cortos “Greenbacks” y “Rice & Beans”. En el 2007 concursó en el Short Film Competition de HBO y el New York Latino Film Festival donde resultó ganador del primer y único premio.

“HBO financió mi cortometraje titulado ‘Hispaniola’, el cual luego se pasó en el festival y en sus canales.

Ese mismo año había realizado ‘La Mujer de Columbus Circle’, mi primer mediometraje”, comenta. “En el 2008 realizo la comedia musical “Pinchos y Rolos”, la cual debutó en el New York International Latino Film Festival el mismo año”, destaca.

En el 2012, Vargas realiza el documental “Los Rostros Detrás de las Muñecas” que narra la experiencia laboral de mujeres dominicanas de una fábrica de muñecas de Manhattan. En el 2013 y con el auspicio del Alto Comisionado para los Refugiados de las Naciones Unidas, la Unión Europea, la UASD y varias instituciones, escribe, produce y dirige el cortometraje “El Seno de la Esperanza”, basado en la historia de Sonia Marmolejos, dominicana que amamantó a niños haitianos tras el terremoto en Puerto Príncipe.  

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