Polémica

¿Alix copió a El Cucalambé?

EL CONOCIDO INTELECTUAL Y ESTUDIOSO LITERARIO CUBANO, CARLOS TAMAYO RODRÍGUEZ, DENUNCIA UN SUPUESTO PLAGIO COMETIDO POR JUAN ANTONIO ALIX AL CUCALAMBÉ DE CUBA

El maestro Juan Antonio Alix (Moca, 1833-Santiago de los Caballeros, 1918) fue uno de los mayores poetas populares de América Latina, aunque hoy día no se reconozca como tal debido al desconocimiento y poca difusión de su obra. Además, ha sido una figura poco estudiada en cuanto a los valores de sus décimas, y muy golpeada por historiadores e intelectuales de diversas épocas (incluyendo la actual) debido a su extraordinario sentido del ingenio, al escribir loas a todo tipo de personajes políticos y empresarios de su tiempo, en procura de obtener de ellos unos cuantos pesos para sobrevivir. Junto a ese grupo de espinelas, la mayoría de ellas inéditas hasta la fecha, se encuentran otras que, como noticiarios y testimonios de su tiempo, registran los episodios trascendentales ocurridos en la República Dominicana en general y en la ciudad de Santiago de los Caballeros en particular. La historia nacional, sobre todo a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, está retratada en los textos del maestro mocano donde se encuentran, entre bromas, ocurrencias, loas y amoríos, los episodios más esclarecedores del acontecer nacional. Alix murió sin familia, ciego y en la más profunda orfandad. Años antes de su muerte, el Ayuntamiento de Santiago y el periódico “La Información”, organizaron una colecta para levantarle una estatua. El poeta, sin embargo, pidió los fondos recaudados para poder sobrevivir. De ahí que este hecho se convirtió en un dicho popular: “Juan Antonio Alix se comió su propia estatua”. Por esas causas le resultó muy extraño a quien escribe recibir, primero la noticia de mi gran amigo Omar Perdomo, fallecido poco después, alertándome de una publicación donde se acusaba a Alix de plagiar una décima de El Cucalambé. La publicación era de otro buen amigo cubano, el tunero Carlos Tamayo, estudioso de la décima y biógrafo del cantor de El Cornito. Poco después recibí otro correo electrónico del siempre fraterno Tamayo, ilustrándome las razones de su hallazgo y haciéndome constar su disgusto por tal hecho. Fue el propio autor quien me sugirió que profundizara en mi investigación sobre el Cantor del Yaque “por el bien del propio Alix y de la décima dominicana”. El email de Perdomo Meses antes de su fallecimiento, Omar Perdomo me ilustró acerca de la publicación de Tamayo donde se acusaba al bardo dominicano: Estimado Beiro “Se publicó aquí por la editorial Letras Cubanas, un libro de 416 páginas de Carlos Tamayo Rodríguez sobre la vida y obra del Cucalambé, y tu poeta dominicano no sale bien parado. Tamayo le consagra varias páginas (desde la 18 a la 22) a su “plagio desmedido” a las décimas de Nápoles Fajardo (“Regiones de la Ausencia”), en su composición titulada “El Desatino de la Ausencia”, publicados en la revista “Navidad”, de Santo Domingo. Alix altera, señala Tamayo, no solo la métrica, sino la lógica, al sustituir en un octosílabo “hoja por ojos”... Y anota más adelante que “Cansado de copiar, eliminó la última estrofa del Cucalambé, la cual no está en el desastre”… El email de Carlos Tamayo Carlos Tamayo de inmediato respondió a mi preocupación. En ese momento le advertí que dentro de la abundante producción de Juan Antonio Alix solo se encuentran décimas ingeniosas, de carácter satírico, con alguna exaltación a ciertos políticos, pero todas ausentes de lírica y de cadencias metafóricas. Incluso, le mencioné que en Santo Domingo existió otro poeta, de apellido Alix que acostumbraba a firmar, J.G.Alix o J. Alix. Pero todo eran conjeturas de un servidor, pues nunca tuve en mis manos la citada revista, ni comprobé la firma del autor ni pude comparar el texto plagiado con los originales del maestro Alix que conseva Andrés Blanco Díaz. Ante mis dudas, Carlos Tamayo me volvió a escribir, esta vez dándome cuenta de sus hallazgos: “Querido amigo Beiro: Saludos. Ya estoy de vuelta en Las Tunas, “La Vana” en su lugar; no pude ni llamar a las casas de Omar y Waldo; de reunión en reunión pasé esos días. Buscaron el periódico “Diario de Cuba” en la biblioteca Elvira Cape de Santiago de Cuba; corresponde al miércoles 2 de noviembre de 1932, página 14 (no cuatro); refiere la revista “Navidad”, de Santo Domingo, del 24 de octubre de 1932, pero Manuel Herrera Martínez no dio más información de la revista. Sería útil a la cultura dominicana que publicaras la biografía de Juan Antonio Alix y sus poemas”. Reflexiones ante la denuncia de Tamayo Juan Antionio Alix nunca escribió décimas amatorias. Su única incursión en este tema fue su cuaderno (inédito) “Décimas pornográficas”. Toda su producción (escrita en lenguaje cibaeño, no culterano, ni romántico, ni modernista) tenía un carácter de crónica epocal que exponía, en forma noticiosa, los acontecimientos políticos, económicos y sociales de su tiempo. 2- Nunca publicó sus décimas en revistas. Toda su producción está recogida en periódicos de la época y en hojas sueltas que él poeta vendía diariamente, al precio de un centavo, en la puerta del Mercado de la ciudad de Santiago de los Caballeros. 3- He consultado el catálogo de revistas dominicanas elaborado por Don Vetilio Alfau Durán y por ninguna parte reza que en este país haya existido una revista con el nombre de “Navidad”. 4- Después de su muerte, tanto versificadores populares, como poetas con “ínfulas literarias” se han apropiado de las décimas de Alix. Todavía hoy, en muchos campos del país, ciertas personas se dicen “decimeros”, cuando lo que hacen en realidad es recitar de memoria las espinelas del mocano. 5- Es posible que alguien hubiera copiado una décima de otro autor y se la atribuyera a Alix, ya bien por carácter festinado, por “lucirse” o por hacerle un mal, ya que por envidia, tuvo muchos enemigos. Eso es muy común aquí, incluso, en nuestro presente. 6- También es posible que “el otro Alix” fuera el autor del plagio y que por alguna errata de la referida “revista” se indujera el nombre del criollo. 7- Alix escribía sus décimas en varios idiomas. Además del español, en creole y en italiano para venderlas a las colonias de los emigrantes de esos país que residían en Santiago. (+) CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES Expeculaciones aparte, pienso que lo más prudente y lo que nos sacaría de dudas, tanto a este redactor como al amigo Tamayo, sería que el Gobierno Dominicano, a través del Ministerio de Cultura comisione a un investigador literario para que viaje a las ciudades de Santiago de Cuba y Las Tunas en busca, tanto del libro citado como de la referida “revista” para poner las cosas en su sitio y restaurar el honor y ka gloria que merecen nuestro gran poeta popular que, en su tiempo, retrató la identidad nacional e introdujo en la poesía dominicana los más importantes hallazgos léxicos de su historia.

Tags relacionados