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Ventana domingo, 02 de junio de 2013

CINE

El campeón

Mijail Peralta, cineasta y periodista: "¡Con tantos smartphones que hay en República Dominicana deberíamos hacer más películas que Hollywood!"

  • El campeón
    Galardones.. En el Festival, 'Campeón' obtuvo premios en Mejor Cinematografía y el tercer lugar en Mejor Corto.
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Indhira Suero
Santo Domingo

El ganador del premio al Mejor Director en el VII Festival Internacional de cortometrajes Santo Domingo UASD 2013, Mijail Peralta, conversa con Ventana acerca de su pasión por el séptimo arte y los retos que enfrentan los cineastas jóvenes.

¿Qué te motivó a hacer este corto? 
A hacer “este” cortometraje me motivó la necesidad de hacer “un” cortometraje, la necesidad de fabricar historias, con el cine como herramienta. El guión de Campeón lo escribí para otro amigo cineasta, Robert Lizardo, pero nunca se llegó a rodar. En el momento en el que sentí que ya me superó el deseo de sentarme en la silla de director, tiré de él y reuní un equipo genial (entre ellos, los muchachos de Creación Masiva y Swayni de la Rosa y Omar Patín) y el resto de la historia es un resultado que nos ha hecho sentir a todos muy felices.

¿Por qué diriges este corto hacia un contenido social?
Uno quisiera hablar de cosas más metafísicas, despegar los pies de la tierra, cerrar los ojos y encoger los hombros, pero la verdad es que no se puede escapar de lo que uno ve y a veces vive. Lo que aquí se plantea como “contenido social” yo lo defino como “contar la vida”. Porque a la vida también le pertenecen la pena, la culpa y la soledad. Y de eso es que hablo en Campeón, o al menos trato. Porque a mí en el cine la alegría de los personajes me aburre, aunque en la vida real me maraville.

¿Qué elementos debe tener un buen cortometraje?
No podría decirlo con propiedad, ya que soy un novato. Pero no se me ocurre otra cosa que extrapolar lo que decía Bosch sobre el cuento: construir una historia que logre mantener vivo el interés de quien la mira y lograr sostener la tensión y la fuerza interior del relato. Lo que sí es que para mí un cortometraje, bueno o malo, es además una oportunidad para plantearse los filos más artístico que la tiranía de los largometrajes y sus pretensiones económicas (para los que las tengan, obvio) no permiten desarrollar.

¿Cómo definirías el tipo de cine que haces o que deseas crear en un futuro?
No me atrevería a definirlo. Más bien, me atrevería a asociarlo a mi necesidad de “contar” cuentos, de “decir” cosas o de mentir y mentirme a mí mismo. Eso es lo que quiero y espero hacer. Quizá si fuera más valiente pegaría mis relatos en las paredes con spray y stencil. Pero no lo soy. Y esta necesidad de contar y mentir siempre irá en coherencia con mi visión del mundo, limitada como pueda ser.  

¿Existen oportunidades para los jóvenes que desean hacer cine en RD?
Oportunidades tiene todo el mundo. Hay canales para hacer esto y aquello, pero hay que reivindicarlos, sin duda. Apropiarse de ellos. Aún así, conozco gente que ha querido hacer y no ha podido. Gente con talento. Pero en mi opinión la premisa de que el cine es caro y que las limitantes son  principalmente de índole económica ya ha sido mil veces rebatida por el crowdfunding y el cine guerrilla, por ejemplo. Digamos que todo es cosa de talento e imaginación. ¡Con tantos smartphones que hay en República Dominicana deberíamos hacer más películas que Bollywood!

¿Qué opinión te merece el cine dominicano? ¿Qué necesita mejorar?
No necesita mejorar. Lo que necesita es diversificarse, abrirse más. La gente consume todo. Además, por cada película “mala” dominicana hay una idéntica en calidad en otras industrias de otros países.

Poniendo a Estados Unidos como ejemplo: ellos hicieron películas de “dudosa calidad” como “Jackass”, pero también hicieron “Apocalypse Now”, la mejor película de todos los tiempos, en mi opinión. Necesitamos las películas que se hacen hoy día y hacer nuestras propias “Apocalypse Now”. Si no, la gente va a dejar de ir al cine porque se hartará de ver lo mismo.

También se necesita más seriedad en el abordaje de los temas y más preparación de la gente que hace cine. No todo el se levanta un día con una idea en la cabeza puede hacer una película, en la misma medida en la que no todo el mundo puede presentar un programa de televisión. Yo esto último no puedo hacerlo, por ejemplo.

¿Piensas hacer más cortometrajes o te irás hacia los largometrajes?
Pienso en ambas cosas. A fin de año estaré haciendo otro proyecto corto y, si todo sale como lo hemos previsto Creación Masiva y yo, el año que viene comienzan a salir los proyectos de largometrajes. Pero desde luego todo esto tiene su tiempo. Nadie está sentado ya en la sala de un cine esperando mis proyectos. El tiempo es nuestro mejor amigo y solo podemos esperar que para el año que viene se materialicen las cosas.  

¿Se puede cambiar la sociedad mediante el cine?
Partamos de que yo soy de una generación que se entumeció jugando Nintendo y pensando en tenis caros, por lo cual mi visión sobre cómo cambiar el mundo es limitada. Por lo que he visto, toma más que 90 minutos de cine y palomitas y refrescos para cambiar el mundo. A mí, por ejemplo, el documental “Food inc” me puso a pensar y tuvo tal impacto en mi vida diaria que logró cambiar muchos de mis hábitos y mi visión del mundo. ¿El cine puede cambiar algo? Siempre y cuando sirva para conmover y poner a pensar a la gente, sí.

¿Deben los cineastas dominicanos continuar con lo cómico o es hora de que aborden nuevos temas?
Un artista no debe tener límites. El que le gusta la comedia, que haga comedia. Total, la comedia es lo que siempre ayudó a contar el relato. Además, comedia no es algo unido por fuerza a la mala calidad. “El Apartamento” o  “Little Miss Sunshine” son dos comedias que no tienen nada que envidiar a ningún dramón iraní.

 Es la calidad y la seriedad con la que se trabaja lo que marca la diferencia. Eso y, también, el respeto, porque asumir discursos de tipo racial o sexual, reivindicando valores colectivamente rechazados, es como para dejar de hacer cine y volver a la escuela primaria.