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Ventana sábado, 02 de julio de 2011

ENTREVISTA

Un ejemplo de que el talento no se improvisa

PEDRO ANTONIO VALDEZ, GANADOR DEL PREMIO MANUEL DE JESÚS GALVÁN EN NOVELA

  • Un ejemplo de que el talento no se improvisa
    Vegano de pura cepa. Un escritor sin rodeos, Pedro Antonio Valdez asegura los rumores ni lo alimentan ni lo engordan.
Indhira Suero
indhira.suero@lstindiario.com
Santo Domingo

Quien inventó el dicho que asegura que los veganos son buenos todos no estaba equivocado, al menos no con la muestra que presenta ante los ojos del lector con un escritor, gestor cultural y carnavalero , que toma la realidad y la moldea a su antojo : Pedro Antonio Valdez.

¿Cómo visualiza el futuro de los escritores dominicanos?
En los últimos días, por la ineficiencia de las EDES, se me ha averiado la bola mágica y no la he podido llevar al taller. Así que, a riesgo de equivocarme, vislumbro que nuestra literatura seguirá en pie, siempre dependiendo más del esfuerzo de los autores que de esa industria del libro tan necesaria y tan lejana.

¿Qué piensa sobre el trabajo que realizan los escritores jóvenes en el país?
Hay muchos jóvenes en las letras y eso es saludable. Tienen hoy día una gran fortaleza, que es la internet. Pero como ya he dicho antes, en la fortaleza de algo subyace la debilidad de ese algo. Si yo fuera un muchacho, en mi esfuerzo creativo recelaría de las virtudes de la internet, sobre todo porque todo el mundo anda en eso, y una creatividad que se repite mucho... bueno.

¿Cómo definiría  la manera de escribir de los escritores dominicanos?
Con un fuerte vínculo con lo real cotidiano. Cuando no, con la historia de lo que fue real cotidiano.

¿Piensa sacar de nuevo al mercado su novela “Bachata del ángel caído”?
Va por su quinta edición. Isla Negra la ha seguido editando puntualmente.

¿De sus obras cuál es la que mejor define su estilo y porqué?
Creo que Carnaval de Sodoma, porque en ella, quizás por su mazacotudez, pude meter de todo: teatro, cine, poesía, reflexiones, versificación, parodia, erotismo, pornografía, historia... todo lo que de una u otra forma siempre está presente en mis obras.

¿Qué representó ganar el Premio Nacional de Literatura?
Chévere. Por un lado hace felices a mis acreedores y, por otro, me proporciona algo para alimentar el ego por el echo de que tres lectores (los jurados) prefirieron mi Salamandra.

¿Cuál es su opinión sobre las editoras internacionales? ¿Creen que dan apoyo a los escritores dominicanos?
Su presencia en el país es muy saludable. Ojalá y otras se animaran a editar desde aquí autores dominicanos, pues a la fecha sólo tenemos a Santillana y a SM.  Sin dudas realizan un importante aporte al incluir dominicanos en sus catálogos.

¿Cuál es a su juicio la novela que mejor define a los dominicanos?
El dominicano es, socialmente, una masa informe, variopinta, compleja... como la de todos los ciudadanos de otros países. En ese tenor, creo que no existe, ni debe existir, una novela o un solo libro que lo defina. Más bien, numerosos libros los reflejan en una u otra faceta. En general, creo que toda novela define una parte de esa dominicanidad variopinta.

¿Es República Dominicana un buen mercado literario?
Lo primero es que es un mercado, y ya eso es interesante. La pregunta que yo me haría es si quienes se encargan de cautivar ese mercado son lo suficientemente agresivos y persistentes. Creo que, como mercado, tiene grandes posibilidades. Proyectos como el de Editorial Santuario, por ejemplo, muestran que ese mercado se puede explorar. Todo dependerá del olfato y la persistencia.

¿Se apoya a la literatura en República Dominicana?
En realidad no creo que una literatura necesite apoyo. Es los espacios donde ha sido “apoyada”, como en Cuba o la Unión Soviética, ha sucedido que una parte importante de esa literatura se ha condicionado con quien ejecuta el mecenazgo. Yo no creo que a un escritor haya que regalarle nada. Lo suyo se lo debe haber ganando tirando puertas abajo.

¿Qué se necesita para desarrollar una cultura “literaria” en el país?
La hay. A nuestra manera. Tenemos miles de lectores. Centenares de escritores. Decenas de publicaciones. No será de la mano de una industria editorial como la mexicana, por ejemplo, pero la tenemos. Ahora bien, si se quiere ampliar, para eso está el sistema educativo y el mercado. A través de esas dos vías se podría aumentar la cantidad de escritores y lectores.

 ¿Piensa que un escritor debe emigrar para dar a conocer su obra?
No. Eso me parece primario. Al fin de cuentas, en cualquier parte del mundo, quien tiene un libro tuyo tiene al libro, no a ti. Bruno Rosario Candelier le preguntó en una ocasión al sonetista Emilio García Godoy cómo era que su padre, el formidable escritor vegano Federico García Godoy, estaba tan actualizado (a principios del siglo pasado era leído por intelectuales de la talla de José Enrique Rodó) sin salir de La Vega; Emilio le respondió que su padre era como una antena que recibía y transmitía el pensamiento y por eso no tenía que desplazarse. Por otro lado, ¿qué significa que una obra se conozca? En España hay cientos de escritores que no los conoce nadie fuera de un selecto grupo de amigos. Lo mismo sucede en México, Chile y Argentina. Ahora con esa pelotica a la que le llaman globalización, desde una silla se puede contactar proyectos de otros países, si se trata de eso, mejor que en la época de García Godoy.

¿Qué nuevos planes tiene para la Feria del Libro?
Estamos en la fase de análisis del evento recién pasado. El plan es que en el 2012 lo hagamos mejor que en las ediciones anteriores.

¿Cómo contribuye este evento al desarrollo de la literatura?
Creando una plataforma cultural atractiva que conduce hacia el libro. Esta es una feria donde el autor es fundamental, a diferencia de otras donde el agente, el editor o el distribuidor es el personaje central. Aquí se invierte en los escritores. Por ejemplo, en Guadalajara, si un escritor quiere presentar un libro o dar una conferencia, debe pagar por el salón y por el servicio operativo. Aquí, en muchos casos, incluso le pagamos al autor o le editamos el libro. Editamos, reconocemos, premiamosÖ no hay otro evento de la cultura dominicana en que el escritor tenga tanta presencia.

 ¿Qué opina sobre los que afirman que en la “Feria” se debería incentivar más a la lectura?
Pienso que si cada dominicano, si cada institución dominicana, dentro de sus posibilidades, se dedicara a la promoción del libro con la intensidad de la Feria del Libro, el país fuera diferente. El Ministerio de Cultura deja el pellejo en la organización de este evento; obviamente la Feria tiene sus puntos débiles, como toda cosa humana, pero, ¿quién en el país hace o ha hecho algo mejor con relación al libro? Y no es sólo cuestión de recursos: quienes no se han dado cuenta, una Feria no es simple asunto de presupuesto, es una actitud, una visión, una buena voluntad. Sería una gran cosa para nosotros que aparecieran en el país otros eventos que superaran por millas el incentivo a la lectura que da la Feria del Libro. Seríamos de los primeros en anotarnos.

Algunos piensan que usted no debió haber mandado su novela al premio por ser funcionario de la Feria del Libro.  ¿Qué dicen los estatutos del premio a ese respecto?
Como a mí nadie me ha venido con el cuento acerca de lo que piensa, no tengo nada que decir. Los rumores ni me alimentan ni me engordan. Nunca he participado en los concursos de la Feria del Libro ni en ningún otro que prohíba mi participación. Quien sepa leer, que lea las Bases de los Premios Nacionales.