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Ventana sábado, 30 de abril de 2011

MUJERES EN EL CINE

La nueva cosecha

LA FRASE DE ALGUNAS ES SIMPLE : "ESTUDIO CINE AUNQUE PASE HAMBRE, ATENTO A MÍ"

  • La nueva cosecha
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Indhira Suero
indhira.suero@listindiario.com
Santo Domingo

Todas son estudiantes de cine en un país en el que pensar en “cineasta” como profesión es visto como algo de soñadores y locos. Decidieron rendirse a los pies del arte, de las historias y están determinadas a pasar trabajo si es necesario.

Ver a jóvenes con concepciones tan firmes sobre su carrera hace pensar que hay futuro en el séptimo criollo. Ellas, las estudiantes de la licenciatura de Cine y Medios Audiovisuales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), son la nueva generación, la que a fuerza de trabajo y mucho empeño se prepara en las aulas con el sueño de ofrecer una propuesta diferente.

De este grupo queda esperar que continúen con el deseo de hacer buen cine, porque por algo se empieza.

El director
Para Agustín Cortés, director de la carrera de cine en la UASD, las estudiantes se han arriesgado, porque la sociedad de por sí no acepta mucho la profesión.

“Algunas se han dedicado a las películas independientes, cortos, asistentes de  producción o control de línea  y muchas son fotógrafas, de modo que hay un talento valioso que cultivamos desde la escuela”.

Un aspecto preocupante es que la mayoría de las egresadas no ejerce la carrera. Ya sea por razones de familia, falta de empleo o de impulso para seguir, muchas se quedan rezagadas.

Cortés asegura que se trata de una profesión un poco exigente físicamente hablando. “Te dicen que tienes que mover cámaras y cables y tal vez muchas piensen que es muy duro para ellas, aunque otras deciden hacer el trabajo porque quieren aprender”.

Sin embargo, Cortés admite que  las áreas en las que una mujer puede destacarse sin involucrar el aspecto físico (como guión o asistencia de dirección) siempre están copadas por gente muy cercana a quien financia el proyecto.

“Y ellos prefieren poner a sus amigos y el talento dejarlo a un lado”, afirma.

¿Mi’ja, y por qué cine?
El caso de María Rodríguez es típico. Aunque le faltan dos materias para terminar la carrera el inicio no fue fácil. Ante su decisión de estudiar cine, sus padres le dieron un no rotundo.

“Estudiaba contabilidad porque mis papas querían. Antes, lo primero que te preguntaban era si eso daba dinero. Luego pasé a Cinematografía y empecé a pagarme mi universidad, entonces estudio cine aunque pase hambre, atento a mí”, asegura Rodríguez.

La joven visualiza muy feo el futuro de las mujeres en el cine: “Pero no porque la sociedad te diga que eres mujer, sino porque nos faltan ovarios. Admiro a Leticia Tonos porque ella se arriesgó, pero también hay muchas mujeres que hacen buen cine porque lo que los hombres están haciendo es una fotocopia de Hollywood. Nosotras solo tomamos la posición de productoras y todo ese talento se queda sin explotar”.

Otro cuento
A falta de buenas historias las estudiantes desean aportar algo diferente y ofrecer guiones con calidad puede ser la pieza clave en el avance del cine. El deseo de Leida Comas, alumna del cuarto semestre, es dedicarse a escribir.

“Quiero hacer buenos guiones porque en eso es que se caen las producciones dominicanas. Siempre presentan lo mismo y nuestra cinematografía tiene el defecto de que no posee buenas historias. La calidad del cine dominicano ha mejorado un poco en comparación con años anteriores; pienso que la temática está cambiando de a poquito”, asegura Comas.

¿Y ahora quién podrá defendernos?
“Lo que no hay es apoyo y se requiere porque de aquí es que salen quienes harán películas. Necesitamos bastante ayuda, de personas que no vean solo el dinero porque el error más grande está en que la gente vea solo el beneficio. El arte no es para ver las ganancias, también sirve para expresarnos”.

Las palabras de “Yolileón”, estudiante en proceso de tesis, no pueden ser más ciertas. Para algunos el cine es un negocio y olvidan la labor cultural y social que posee.

Lo primero que se planteó la joven al iniciar la carrera fue cambiar el cine dominicano.

“No es verdad que nosotros solamente nos reímos, o que nos vamos a sacar el loto siempre. También pasamos trabajo, somos un pueblo dramático que no se ríe todos los días, tú pasas por los barrios y la gente no se ríe, realmente ni los ricos se ríen, ¿quién se ríe?”.

Me fui pa’ fuera
Dahiana White quiere ir más allá. Alumna del segundo semestre, afirma que si se le presenta la oportunidad de salir del país pararía la carrera.

“Mi meta siempre ha sido ampliar las fronteras e irme porque aquí es difícil, no contamos con el apoyo necesario y tenemos la idea de que si no sales a hacer algo no vales nada. Puedes ser el mejor artista, pero no te reconocen hasta que un extranjero dice que vales la pena”.

Mejoría
“Me encanta el cine, es lo mejor que me ha pasado. Lo defino como otro mundo.  Pienso que todas mis compañeras tienen razón, porque lo que necesitamos es más apoyo, porque el potencial y la creatividad ya los tenemos”, asegura Naidy Cuevas, estudiante del cuarto semestre.

Al igual que sus compañeras, Cuevas cree que se debe cambiar el argumento de los guiones dominicanos.

“Ya estamos cansados de lo mismo, al final todas las historias son iguales. Deberíamos arriesgarnos y hacer otro tipo de cine, si no lo hacemos no sabremos si funciona o no”.

Una crítica
Laura Méndez, perteneciente a la Asociación de Estudiantes de Cine de la UASD, tiene los pies en la tierra y conoce las fallas de su carrera. Las deficiencias de la universidad estatal también afectan a los alumnos de la Facultad de Artes.

“Me pareció muy bien al principio, porque al comenzar todos estamos maravillados, pero cuando estás dentro es diferente y te das cuenta que hay ciertas cosas que están flojas y hay muchas clases en que no logramos empaparnos y que son importantes. El pensum debería actualizarse porque usamos el de hace 30 años y el cine ha evolucionado demasiado; en cuanto a eso estamos flojos”, declara Méndez.

¿Contarán con el apoyo necesario? ¿Cuántas de ellas ejercerá la carrera? ¿Obtienen la preparación necesaria? Son las que preguntas que quedan al conocer los puntos de vista de las estudiantes de cine. Al final, los dominicanos tienen derecho de pedirles que no cambien, que sigan con su sueño de hacer un buen trabajo, que pongan en alto al país en el extranjero si eso es lo que desean, y que no olviden que, para mejorar, se debe empezar por casa.

HISTORIA Y RETOS DEL CINE EN LA UASD
La carrera en Cine y Medios Audiovisuales dura cuatro años. Según el director, Agustín Cortés es la única institución que ofrece educación audiovisual a nivel superior. “En mayo haremos un rediseño curricular, lo que quiere decir que habrá una oferta moderna y acorde con los cambios en las nuevas tecnologías”, afirma.

Cortés manifiesta su interés en que se ayude a la carrera de cine en la UASD. Una de las propuestas que plantea es la de un taller permanente de cine de género que ayudaría a sistematizar la participación de la mujer dominicana en el desarrollo de la industria cinematográfica local. María del Pilar Domingo, decana de la Facultad de Artes, asegura que el que las mujeres se dediquen a la dirección y a la producción es loable porque actrices siempre ha habido, pero directoras era muy difícil verlas”.