¡Bingo!

En la Duarte con Paris un viejo raya un billete esperando sacarse la Loto. Como si fuera un robot saca el peso, lo pone encima de la boleta y se dispone a rayar. Gualla , gualla y gualla mientras la cabeza de Duarte frota unos números que nunca saldrán como ganadores en la pantalla de televisión , jamás en la vida la combinación del viejo dará motivo para que una muchacha "bonitosa" cante ¡Bingo! , pero mientras tanto el viejo gualla y requetegualla. De acuerdo a su conciencia lo que hace es lo mejor, lo que le sacará de la pobreza que le saluda cada mañana y le sirve de almohada en las noches. El viejo pone en el billete todas sus fuerzas y sueños, mientras que el humo del maíz asado en un fogón por una vendedora haitiana le abofetea la cara y le intenta traer a la realidad. Los recuerdos de una vida mejor cuando bailaba todos los lunes a ritmo de son en el “Cañon Musical” (que me agradezcan por la cuña) cuando podía combinar sus zapatos, camisa y boina y bailar una música de Cheche Abreu con una doña entrada en años pero de carne firme y caribeña : “Señores salió el doctor viene un poco sudorososu hijo nació varónseñor, es grandote y muy hermoso.Que Dios le alumbre el camino en su largo caminary que guie su destino por la luz de la verdad”. Lalalala, lalalala ya sus pies no le dan pa’ más, ahora le queda recordar y bailar en su memoria al ritmo de Cheche Abreu. El viejo quiere ganarse la loto nadie le puede hablar de probabilidades para él su triunfo es un hecho y mientras tanto gualla y gualla.

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