VIVENCIAS ¿QUÉ LEER?

Dos poemarios de P.J. Gris

En esta ocasión, tenemos la edición conjunta de dos poemarios: “Voy hacia mi casa” y “El libro de los saltos”, del poeta dominicano Pedro José Gris. Más que dos textos por separado, vamos a ver estos libros como el conjunto de una visión poética que evoca un mensaje artístico común, donde la lectura se convierte en una búsqueda de los senderos ideológicos del autor hasta que, al final, se devela una verdad inesperada. En un primer instante, estos textos plantean una interrogante sobre los parámetros humanos para definir el bienestar, la plenitud y la felicidad. Nos sacude con la idea de que el mundo real para nosotros a lo mejor no esté en una dimensión conocida, o talvez sí, aunque no la consecución de metas convencionales que la sociedad sabiamente nos inculca. Esta poesía nos muestra una metafísica de la satisfacción, una puerta hacia el lugar desconocido, donde reposa la felicidad de los que no están convencidos de que el bienestar es la máscara colectiva convencional. Este lugar tiene y no tiene nombre. Se llama “Yo mismo”, o tal vez es “El mundo de los sueños”, o simplemente es un misterio que debemos escudriñar en nuestros deseos más ocultos. A medida que avanza la exposición de esta poesía, se van abriendo cortinas, ya no de elementos desconocidos que provocan bienestar, sino de una lucha entre este mundo y el de la realidad. Se va ilustrando la guerra dialéctica entre lo material que es real y lo ideal que también es real. Un ejemplo evidente es el poema que da título a uno de los libros: “Voy a mi casa”, donde se percibe a un sujeto ambivalente, dividido entre el temor del regreso a una materialidad hueca y la desgracia de abandonar el ensueño de una idealidad feliz...” hasta que finalmente la lucha termina y se devela ante el lector el camino hacia la felicidad. Está ahí latente y alcanzable el móvil de una felicidad avasallante. No puede entenderse que el sexo es el fin último de la indagación; no, es el principio de una exploración interior a la que ha de someterse todo aquel que quiera disfrutar de una felicidad que no necesariamente se encuentre en la satisfacción de un deseo biológico. Cuestionarse en esta vía es el primer paso para encontrar la plenitud. Y no es que Pedro José Gris plantee un método para hallar la felicidad. Se trata de una forma para expresar su vocación poética, su visión del arte y de la literatura.

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