Los refugiados vuelven a casas sector La Barquita
SANTO DOMINGO.-Sigue siendo dramática la situación de las familias que residen en La Barquita, en la margen del río Ozama, ya que aunque muchos han comenzado a retornar a sus hogares, la mayoría perdió todas sus pertenencias y otros sólo encontraron lodo maloliente.Después de pasar varios días de inconvenientes y vicisitudes en albergues y donde vecinos, estas familias se han encontrado con la dura realidad de que tienen que comenzar de nuevo a construirlo todo, muchos de ellos sus casas y otros sus enseres y objetos de uso diario. Manuel Mejía, quien llevaba varios días durmiendo en plena calle en la parte alta del sector, junto a un grupo de vecinos, en espera de que el nivel de las aguas bajara, estuvo ayer lavando y apartando los pocos enseres que aún le pueden ser útiles tras cinco días bajo agua. Su casa fue una de las que se inundó por completo. La lavadora, el radio, la estufa y dos camas, fueron parte de los ajuares que le quedaron inservibles y que mantenía arrumbados frente a su vivienda, mientras dentro de esta conservaba cuatro sillas de comedor y un colchón. Su vecino del frente, Pedro Mojica, surtía su pequeño colmado con los pocos productos que logró salvar de la inundación, pues los que dejó en el local pensando que las aguas no los alcanzarían, se dañaron casi todos y los enlatados perdieron las etiquetas de presentación. El colmado, ubicado en la calle Respaldo Fernández Navarrete quedó prácticamente vacío al igual que su humilde vivienda, donde junto a su esposa e hijos llevan dos días echando agua y sacando lodo. “Yo estoy tratando de limpiar porque no hay dinero para uno mudarse de aquí”, dijo Carlos Guzmán, mientras lamentaba las pésimas condiciones en las aguas dejaron su hogar. Dijo que desde el sábado está tirándole agua, logrando quitarle parte del lodo que tenía. “Parte de los trastes se echaron a perder y están ahí afuera, y otra parte están por allí arriba todos mojados”, indicó Guzmán tras señalar que cuando su vivienda comenzó a inundarse sacó la cama, el televisor y el radio, mientras la nevera no sabe a dónde fue a parar. De su lado, Dominga Matos, quien estaba refugiada en una casa que le prestaron a cinco familias del barrio, llamó al Cuerpo de Bomberos y al Ayuntamiento a colaborar con ellos en la limpieza de sus casas.

