Temporada ciclónica 2025
El calor no tiene fronteras: así lo viven los dominicanos en el mundo
- En la República Dominicana, julio ha sido uno de los meses más calurosos registrados en las últimas décadas.
El verano de 2025 está dejando una marca ardiente en el mundo.
El verano de 2025 está dejando una marca ardiente en el mundo y los dominicanos, tanto en su tierra natal como en la diáspora, lo están viviendo de forma intensa.
Desde Santo Domingo hasta Nueva York, desde Madrid hasta San Juan, millones de criollos enfrentan temperaturas récord que rebasan los límites de lo habitual, afectando la salud, los servicios básicos y la rutina diaria.
En la República Dominicana, julio ha sido uno de los meses más calurosos registrados en las últimas décadas, con temperaturas que han alcanzado hasta los 39 °C en zonas del Cibao, mientras en el Gran Santo Domingo los termómetros han oscilado entre 34 °C y 37 °C, acompañados de una sensación térmica que supera los 42 °C debido a la alta humedad. El Ministerio de Salud Pública ha emitido alertas por golpes de calor, y ha recomendado a la población evitar la exposición prolongada al sol, mantenerse hidratados y cuidar especialmente a niños y envejecientes.
Estados Unidos
Pero este fenómeno no es exclusivo del Caribe. En Estados Unidos, donde residen más de 2.1 millones de dominicanos, las olas de calor se han intensificado en ciudades como Nueva York, Miami, Boston, Filadelfia y Nueva Jersey. La reciente ola que afecta el este del país ha llevado a la emisión de alertas para más de 70 millones de personas.
En Nueva York, las temperaturas han rozado los 38 °C con una sensación térmica cercana a los 43 °C. Muchas viviendas de dominicanos en zonas urbanas densas carecen de sistemas eficientes de aire acondicionado, lo que aumenta el riesgo de golpes de calor, sobre todo entre los adultos mayores.
Europa
En España, otro de los principales destinos migratorios de los dominicanos, el calor ha sido igualmente intenso. Madrid, Barcelona y Valencia —ciudades que concentran una buena parte de los más de 200,000 dominicanos residentes en ese país— han enfrentado temperaturas por encima de los 40 °C. Las noches “tropicales”, en las que no baja de 25 °C, se han vuelto la norma, dificultando el descanso y afectando la salud física y mental.
El Ministerio de Sanidad español ha confirmado un aumento significativo en las urgencias médicas vinculadas al calor, y se estima que podrían producirse cientos de muertes si la situación persiste.
Mientras tanto, la comunidad dominicana en Italia, especialmente en Roma y Milán, ha enfrentado temperaturas históricas que han superado los 42 °C. Esta ola de calor ha obligado a suspender actividades al aire libre y ha provocado cortes de energía que afectan tanto a residentes locales como a migrantes.
En las islas vecinas
Puerto Rico, con una comunidad dominicana que supera las 200,000 personas, también ha experimentado uno de los veranos más calurosos en años. En San Juan y otras ciudades costeras, el índice de calor ha llegado a los 45 °C, impulsado por la combinación de altas temperaturas y humedad. Aunque muchas edificaciones cuentan con sistemas de aire acondicionado, los frecuentes apagones y las limitaciones en los servicios públicos complican la situación para las familias más vulnerables, muchas de ellas de origen dominicano.
En islas como Aruba y Curazao, donde también hay comunidades dominicanas significativas, el calor ha sido extremo, con alertas que indican que las condiciones actuales representan un riesgo para la salud humana. A esto se suma el hecho de que muchas de estas personas trabajan en sectores como la construcción, el turismo y el comercio informal, donde la exposición al sol es constante.
El fenómeno de las olas de calor no es nuevo, pero su intensidad y duración sí lo son. Según la Organización Meteorológica Mundial, 2025 se perfila como uno de los años más calurosos jamás registrados, impulsado por el cambio climático y el fenómeno de El Niño. La frecuencia con que ocurren estos eventos extremos obliga a repensar los sistemas de salud pública, el diseño urbano y las políticas de protección para las comunidades más expuestas.
Para los dominicanos, las olas de calor son un desafío global con rostro local. Tanto dentro del país como fuera, las altas temperaturas no discriminan y golpean con fuerza a quienes están menos preparados. La resiliencia de estas comunidades, muchas veces forjada en medio de la adversidad, se pone a prueba una vez más bajo el sol inclemente de este 2025.

