SENDEROS
Pre-ocupación: ocuparnos en vez de preocuparnos
Las palabras en su semántica tienen su propia pedagogía. Pronunciar la palabra preocupación nos hace sentir que estamos bordeando los linderos de crisis.
Y es real, las preocupaciones llevan tantas veces a la depresión y a la falta de fe, por la impotencia de no poderlas resolver en el tiempo por nosotros mismos, y más aún, cuando se acude a Dios, diciendo que aceptamos su voluntad a regañadientes. Sin embargo, cuando nos deslindamos y la observamos como pre-ocupación, sabemos que es antesala o adelanto de una ocupación, ya sea de retos conseguidos con una victoria o de realización de un proyecto perseguido.
Por tanto, las preocupaciones tienen todas un código de valor en los sentimientos y en la actitud para enfrentarlas, y por demás, el manejo y discernimiento por el grado de la conciencia. No obstante, la fe y la actitud juegan un papel preponderante, a sabiendas de que habrán de sucumbir en su tiempo y por el control que damos a Dios en su participación de Padre, para solventarlos con el poder divino que tenemos, y a los que muchas veces, llamamos milagro.
Se dice que de las crisis “salimos siempre fortalecidos, porque sin miedo las afrontamos y le hacemos la batalla, con una victoriosa lucha”.

