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Religión/Senderos sábado, 24 de octubre de 2020

Dos minutos: ABBA: El retrato hablado

  • Dos minutos: ABBA: El retrato hablado
Luis García Dubus
Santo Domingo, RD

 “Si alguien acu­de a mi supli­cando mi ayuda, yo lo escucharé, porque Yo soy compasivo” (Éxodo 22-26) ¿Tiene usted hijos? Pro­bablemente ha pensado có­mo puede ayudarlos, en ca­so de que uno de ellos sufra alguna necesidad. Usted haría lo que todo lo que le sea posible para ayudarlo. ¿No es así?

Este es el mensaje que nos comunican la prime­ra lectura y el evangelio de hoy. Ambas nos dicen que todo ser humano, es un miembro de la familia de Dios. Todos somos amados por nuestro Papá,

No importa si nos he­mos portado bien o mal, Él nos ama profundamente y anhela ayudarnos, simple­mente porque somos sus hi­jos.

Jesús nos dice que los dos grandes mandamientos son: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser y amarás a los demás como a nosotros mismos”

Somos todos, una fami­lia: ricos, pobres; viejos, jó­venes; sea incluso que crea­mos o no en Dios, todos merecen ser tratados con igual dignidad.

Cada persona merece ser levantado de toda pobreza en la que está apresado, sea física, mental o espiritual.

“Jesús, yo te pido que, por tu generosidad, me des el mismo interés por la gen­te pobre y necesitada de lo que sea; que me rodea. Ayúdame a abrir mi cora­zón y mis manos. (Tradu­cido de “The word among us”, Octubre 2014)

La pregunta de hoy

¿Cómo puedo yo amar a Dios, si no lo conozco?

Excelente pregunta. Na­die puede amar lo que no conoce.

Toda la vida, actos y pala­bras de Jesucristo están di­rigidas a revelarnos quién es el Dios auténtico. En el AT (Antiguo Testamento) nos presentan a un Dios vengativo, guerrero, casti­gador… esa es la manera en la que los antiguos conce­bían a Dios. ¿Quién puede amar a un Dios así?

En cambio, el N.T. (Nue­vo Testamento), con Jesús, nos presenta a Dios como es: un Papá amoroso que nos cuida, protege y guía continuamente median­te una voz interior e íntima que es el Espíritu Santo.

Sólo el Hijo, lo conocía y aquel a quien Él se lo quie­ra revelar. ¿Sabe cómo el Señor llamaba a Dios? Lo llamaba Abba, que significa Papá bueno, papacito, papi­to, en el idioma arameo.

He aquí como conoce­mos al Dios verdadero que nos reveló su Hijo Jesucris­to, el único que lo conocía íntimamente.

Nadie ama lo que no co­noce, pero quien lo conoce no puede dejar de amarlo y desear complacerlo en todo.

Ese es Abba, el Dios a quien yo amo”.


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