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Religión/Senderos sábado, 13 de junio de 2020

Dos minutos

El Señor y usted

  • El Señor y usted
Luis García Dubus
Santo Domingo, RD

 “La verdad es que tengo que re­conocer que he cambiado. Sin darme cuenta, el Señor me ha ido transfor­mando poco a poco. No re­acciono como antes. Tengo más paciencia y más domi­nio de mí.”

Me alegró oír a mi amiga F.J. expresarse con esos tér­minos. Acostumbradas como estamos a criticarnos, que re­conozca sus progresos…

Entonces añadió: “Y eso, que, sinceramente no siento que mi fe está más fuerte, mu­chas veces no siento nada…”

¡Qué interesante! Una persona que admite la trans­formación que ha ido ha­ciendo Dios, afirma que no hay tanto fervor sentimental en su relación con Dios.

¿No será éste el caso de muchas personas? Si usted ha mantenido una relación de amistad con el Señor, Él, aunque usted no lo sienta, le ha ido transformando po­co a poco, porque: La amis­tad con Dios es transfor­mante.

Nuestra mala costumbre de ver sólo los defectos, nos dificulta apreciar esta trans­formación.

Así como el error de juz­gar nuestra relación con Dios por lo que sentimos y no por la transformación que Dios obra en nosotros.

La buena noticia de hoy (Mateo 9, 36 ss.) es que el Señor sigue transformando, y dando alegría, a los que se relacionan con Él.

Y, a esos que beneficia con su amorosa presencia, también nos confía un en­cargo. Una misión vital. Hoy más que nunca, el Se­ñor desea que aceptemos este encargo, confiando hu­mildemente en su poder.

Nuestra misión, en me­dio de las actuales amena­zar de divisiones y de vio­lencias, es una visión de paz y alegría.

Los hijos de Dios, hoy más que nunca, echamos fuera los demonios de la crí­tica, del negativismo y del desaliento.

La pregunta de hoy
¿Cuál es nuestra misión?

Tenemos dos:

1ra. Dejarnos transfor­mar por Dios, quien, si se lo permitimos, nos irá con­virtiendo en personas con amor, con paz y con ale­gría.

Y la 2da. es que, por me­dio nuestro, Dios trasfor­me NUESTRO ENTORNO. Que los que están a nuestro alrededor reciban de nues­tra parte la Buena Noticia de que “el Reino de Dios es­tá llegando”, y que nuestra transformación así lo de­muestre.

Es así como seremos hijos agradecidos de Dios que da­mos a los demás, gratuita­mente, lo que hemos recibi­do de Dios gratuitamente” (Mateo 9, 36 ss.)

¡Adelante, amigo, amiga, confíe en Dios y confíe en usted!.


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