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Religión/Senderos domingo, 20 de enero de 2019

SENDEROS

Deberes y cambios, gran legado al ser

  • Deberes y cambios, gran legado al ser
Lesbia Gómez Suero

Como realización, el hombre como ser,  debe de elaborar su proyecto de cambio de forma paralela a sus procesos vivenciales y de humana condición; o sea, que  no se puede improvisar en aquello que tiene como enseñanza y aprendizaje oculto,  los acontecimientos que se expresan en el diario vivir como una costumbre de hábitos recurrentes.

A tenor de esto, hay máximas que hablan que -la naturaleza no da saltos, como tampoco tiene prisa la eternidad-; por cuanto,  los cambios se enmarcan en sus etapas de desarrollo, y de su naturaleza afín a las mismas; se pretende decir, que las experiencias se hermanan a la edad correspondiente del despertar de las aspiraciones, y que presionan al individuo para corregir las deformaciones conductuales y del ánimo para cambiarlas.

 Es por esto,  la imperiosa necesidad de hacer  los cambios con una actitud consciente, para que estos sean efectivos y con bases sólidas y se pongan  de manifiesto al través de una voluntad y decisión firmes. Todo cambio de atávicos modelos de conductas trae consigo apatía, que se manifiesta en la más de las veces, con oposiciones que batallan en el interior del ser; en virtud de que es un cascarón que hay que romper.  Es variar los modelos arraigados en la psique con una conducta que se acomoda al uso corriente o modismo de la sociedad, con un sentimiento que dice que la costumbre se hace ley. Con esto,  la sociedad se convierte en madre permisiva y cómplice de la ordinariez del hombre; sin exigir a cambio,  que se ajusten a sus principios y leyes, que son lemas de moral, de formación y ética.

Los cambios deben efectuarse con disciplinas que se organicen con esquemas o patrón a seguir, con lo cual no se debe improvisar; hay que diseñar toda una estrategia de simple acceso y concreción; sin oposición ni ansiedad. Es como la rutina de ejercicios, todos los días a la vez, hasta transformar o eliminar los tejidos adiposos que se adhieren al abdomen y  de otros aspectos del cuerpo a modificar; que luego,  dan los resultados deseados: lucir una anatomía transformada, que se orienta también  en salud corporal y mental.

 De igual modo las disciplinas conductuales harán su trabajo día a día, transformando al viejo hombre, para exhibir el modelo del hombre realizado “humano y espiritual” integrando sus naturalezas implícitas en cada uno de ellos.

Es en consecuencia a esto, que el hombre debe producir sus cambios, en interés de no permanecer marginado del gran esquema universal, que se plasmó en el primer hombre divino, el sendero a transitar, para alcanzar la autorrealización que esta ha diseñado con amor y servicios, paradigma de realización. Concebido como el más grande apostolado del propósito humano.


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