DOS MINUTOS

¿Está usted despierto?

Avatar del Listín Diario
Luis García DubusSanto Domingo

“¡Qué muchacho tan inteligente!” “Sí”, dijo la mamá, “es muy despierto... gracias”.

La verdad es que hay personas que desde niños dan muestras de ser más despabilados, más talentosos.

Creo que las personas así, son las que mantienen al mundo dando vueltas. (Aunque quizás no siempre en la mejor dirección).

¿Será usted alguien así? Los que lo son, pueden sacar algún provecho de serlo, pero tienen una desventaja: están condenados a sentirse insatifechos, a estar siempre deseando algo más... Tienen una pregunta anclada en su interior, de la cual no saben la respuesta.

Hasta que, un día, apareció un niño así. Se sabe que ya desde los doce años llamaba la atención por lo vivo que era. Pero aparte de eso era un niño como cualquier otro muchacho del pueblo.

Igualmente, al hacerse hombre, era exactamente como usted y como yo: los mismos problemas, las mismas dudas, las mismas preguntas, el mismo miedo.

Por fuera, todo en él era idéntico: era uno de nosotros. La diferencia estaba en esa extraordinaria vida que estaba en su interior. Otra persona moraba allí. Sí, otra persona.

Ahora le llaman a esto inhabitación.

Un día el hombre tenía miedo, porque empezó a ver claramente que querían matarlo. Entonces llamó a tres amigos íntimos y se fue con ellos a un lugar retirado, a un cerro.

Y allí habló con Dios, habló con su Padre, hizo lo que nosotros llamamos oración. Entonces encontró esa luz y fortaleza que había ido a buscar: La vida que moraba en su interior se manifestó de modo visible y lo transfiguró.

Sus amigos lo contemplaron asombrados, y además oyeron una voz que salió desde la nube luminosa, que lo cubría diciendo: “Este es mi hijo, a quien yo quiero, mi predilecto, escúchenlo” ¿Conclusión? Esa era la respuesta que estábamos deseosos de conocer.

Este hombre llamado Jesús es Dios.

Podemos confiar en Él. Podemos escucharlo.

Podemos dejarnos conducir por Él, y todo estará bien.

Lo esencial es la confianza en la obediencia. Es la buena noticia de hoy. Alegrémonos. Nuestra necesidad actual está significando y pronosticando un futuro de transfiguración, un futuro de resurrección.

Este sí que es un futuro que puede dar pleno sentido a nuestro presente.

La pregunta de hoy ¿Creen los cristianos en la reencarnación? Los que seguimos a Jesucristo creemos en algo mucho mejor. Creemos en la resurección.

Nuestra fe se basa en la resurrección de Él, y nuestra esperanza está cimentada en la seguridad de que el mismo Espíritu que resucitó su cuerpo, también resucitará el nuestro. Y “ya no habrá dolor, ni llanto, ni luto”.

“Entonces se cumplirá lo que está escrito: Se aniquiló la muerte para siempre” (1Corintios 15,55) Nuestro mismo cuerpo, débil hoy, será fuerte, y no estará sometido ya a la enfermedad ni a la muerte (Corintios 15,42 en adelante) (1 de Pedro 1,3- 5). Pensando en todo esto, creo que no hay nada más justo que usted y yo le demos gracias a Dios por enviarnos a Jesucristo, y por regalarnos el gran don de la fe, de modo que esa persona que moraba en el interior de Jesús, more también en nosotros para darnos vida eterna.

Tags relacionados