HUELLAS
Señales
Estaba en una situación molesta, pero tenía dudas de si debía mudarme o no. Al parecer el ciclo se había cumplido y Dios me estaba dando muchas pistas para que lo entendiera, desde el techo agrietado que filtraba agua cuando llovía o el descontrol del voltaje que acabaron afectando la computadora y el televisor; pero habían sido nueve años con una familia maravillosa que me acogió con amor, y no me sentía lista para partir. Cuando las situaciones se tornaron extremas y apenas con un mes laborando en una empresa, donde no sabía si me iban o no a renovar el contrato, una mañana al llegar a la oficina, le dije a Dios “si alguien viene hoy acá con un Listín Diario y tiene los clasificados significa que debo dar un salto al vacío y prepararme para la mudanza”; hasta ese momento nunca había visto un periódico en el lugar y mis compañeros se quejaban de que el que nos estaba asignado se quedaba en el camino. Así, a eso de la una y treinta, una compañera que regresaba de almorzar, me sorprendió entrando airosa con un Listín en las manos, lo había sustraído de un escritorio y se sentía orgullosa de su hazaña; cuando le pregunté por los clasificados me dijo: “aquí están”. Como sabrán, con Dios no se discute, y sorprendida, apenada y feliz al mismo tiempo acepté que no tenía otra opción; y fueron precisamente mis compañeros de trabajo los que al día siguiente me llevaron todos los clasificados que encontraron e inicié la búsqueda; al atardecer pasé a ver un lugar que me pareció perfecto, y no tuve que ver otro, ese fin de semana me mudé. La semana siguiente me fue renovado el contrato laboral, y yo me sentía muy feliz en mi nueva casa; la familia con la que vivía posteriormente se mudó, comenzando todos un nuevo ciclo en nuestras vidas. Aprendí que dar saltos al vacío incrementa la fe y le gusta a Dios, y es algo que no he dejado ni dejaré de hacer, porque aunque todas las situaciones parezcan adversas, aunque mucha gente o el propio cerebro digan lo contrario, cuando se toma la decisión correcta (y esa sólo la sabe el corazón), al poco tiempo todas las cosas comienzan a componerse.

