DOS MINUTOS

El hombre buscado, y buscando

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Luis García DubusSanto Domingo

SANTO DOMINGO.- “La vida es para darse gusto mientras se pueda”. Este era su lema. J.H. era insaciable. Su esposa e hijos a veces perdían la esperanza de que algún día se “tranquilizaría”. Pero J.H. era también un hombre orgulloso, y llegó un momento en que se dio cuenta de que aquel estilo de vida no le correspondía. Así que dejó sus mujeres, borracheras y excesos y se dedicó seriamente a su trabajo, al punto de que llegó a ser el gerente de la empresa para la que laboraba. Más adelante se independizó. Fundó su propia empresa, y le fue tan bien que en seis o siete años la vendió en muchos millones. Un hombre de gran éxito. Eso era lo que decía todo el mundo. Todo el mundo, excepto J.H. Aún en medio de todos sus logros, él no era feliz. En ese momento de su vida, recuerdo cuando me dijo: “He probado de todo: placeres de toda clase, prestigio, poder, honores y dinero, y nada me ha satisfecho. Sigo teniendo un vacío”. J.H. no era, ciertamente, un hombre corriente. Su búsqueda lo llevó a conocer al Señor Jesús muy de cerca. Yo lo sé porque era su amigo y lo vi. Finalmente encontró aquello que desde un principio estaba buscando. ¿Qué sucedió....? Siga leyendo y lo sabrá. El evangelio de hoy (Lucas 19,1-10) cuenta otro caso de un hombre que había tenido mucho éxito material. Dice que se llamaba Zaqueo, y era “muy rico”. Sin embargo, parece que, al igual J.H., tampoco Zaqueo era un hombre mediocre que se conformaba con lo material. Oyó hablar del Señor y tuvo deseos de conocerlo. Cuando se vieron, Zaqueo supo que por fin había encontrado lo que siempre había estado buscando. En adelante su vida se transformó. Ahora, finalmente, había descubierto cuál era la única fuente de la felicidad. Hay algo que está haciendo todo el mundo, todo el tiempo, sabiéndolo o no, y esto es: tratando de ser feliz de algún modo. Y hay tres vías falsas. J.H., por ejemplo, caminó por las tres. La primera es tratar de proporcionarse todo el placer posible. Los engañados por esta vía falsa viven según este postulado: “Soy feliz cuando me estoy dando gusto”. Esta vía la eligen las personas más inmaduras y más inseguras. La segunda, generalmente, es la vía del dinero, del prestigio, la de “ser importante”, ser conocido, si es posible, “famoso”. Estas personas hacen lo que sea para salir en los periódicos y que la gente las reconozca cuando las vea. Y la tercera es la vía del mando, del dominio, del poder. Quienes la siguen sólo se sienten bien si están a cargo, si los demás hacen lo que ellos dicen. En ninguna de estas vías hay paz interior. La felicidad está bloqueada. Son caminos que conducen a la frustración. El único camino es la persona de Jesucristo. Como Él mismo dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. La pregunta de hoy¿Cómo saber cuál camino está recorriendo una persona?Es imposible saberlo, puesto que uno sólo puede ver los actos externos, y la clave de la identificación del camino que una persona está siguiendo está en sus actos internos. ¿Cuál es el motor que mueve a otro? Sólo Dios puede saberlo, por lo que cualquier juicio que yo haga sobre cuál es el camino que está recorriendo, no tiene fundamento. En cambio, si yo quiero saber por qué vía voy yo, puedo descubrir qué es lo que me motiva, cuál es mi motor. Usted y yo somos Zaqueo. El encuentro se produce cuando dos están buscándose, y lo importante es que antes de que Zaqueo buscara a Jesús, ya Jesús estaba buscando a Zaqueo.

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