UN MOMENTO
La noble vocación del abogado
La carrera del derecho es, ante todo, una vocación al servicio de la justicia y de la persona humana.
El abogado no está llamado únicamente a interpretar y aplicar las leyes, sino a hacerlo con un profundo respeto por la dignidad de cada ser humano, que es el fundamento último de todo orden jurídico justo.
Cuando la ley se separa de la ética y de la conciencia, corre el riesgo de convertirse en un instrumento frío e injusto. Por eso, el buen abogado une competencia profesional con rectitud moral y sensibilidad ante el sufrimiento ajeno.
Defender los derechos, promover la equidad y buscar siempre el bien común hacen del ejercicio del derecho una verdadera misión social, indispensable para la paz y la armonía de la sociedad.
Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.

