Enfoque
El cambio a peor de un año promisorio
Si pasamos revista a las expectativas con que se inició el año 2025 tenemos que concluir que parecían halagüeñas, pero que no han terminado bien. El crecimiento del PIB del 5% previsto se desplomó a menos de la mitad y, aunque según el gobernador del Banco Central la economía sumó unos USD$ 45 mil millones fruto del crecimiento de las remesas, las exportaciones, la inversión extranjera directa y el turismo – lo que indica que la situación internacional no nos afectó - las actividades económicas y en particular, las financieras, decrecieron: Sólo el Gobierno recibió más ingresos y, al parecer, no los usó bien.
Las ferias de vehículos y las hipotecarias, perdieron empuje, sólo la publicidad y falsas informaciones de “cierres de negocio” sostuvieron su “éxito” pues tras el análisis de los clientes, estos no califican para los préstamos o hacían parte de las estresadas carteras de préstamos de la banca que se mantiene “normal” solo a través de renegociaciones porque las personas, endeudadas, sobre todo en las tarjetas de crédito, han perdido capacidad de pago.
En intentos reiterados desde el 2024 el Banco Central, luego de aplicar astringencia excesiva para frenar la inflación, en un intento por mantener la demanda, hizo sucesivas liberaciones de encaje a los bancos para poner dinero en la calle, empero tras algunas operaciones nocturnas de tesorería de los bancos y de refinanciamiento de sus grandes clientes, muy poco dinero – que estaba caro - llegó a las calles, incluso después que empezaron las reducciones en la tasa de interés pues ya el aumento en los costos previos las materias primas y de los bienes y servicios hizo poco útil, por tardías, las rebajas.
La tasa de cambio, no obstante, el aumento positivo en el flujo de dólares y las intervenciones de las autoridades, también se mantuvo al alza y tiene fijada, por el propio Gobierno, un aumento significativo en la reposición de inventarios del próximo año y en su previsión presupuestal.
Otro tema del año ha sido la sostenida ineficacia en la ejecución presupuestaria y la mala calidad del gasto gubernamental, así como el colapso de varios servicios, como el Metro, el suministro de energía y la seguridad social, seguidos por el 911, las emergencias en las autopistas y el sistema educativo que, al inicio del año escolar, había colapsado no obstante disponer de un 4% del PIB en la Ley General de Gastos Públicos que nunca logra ejecutar.
En el 2025 se hizo evidente que la tendencia de crecimiento y de cierto bienestar que otrora mantuvo el país, retrocedió por mala administración y no por falta de recursos, sino por el crecimiento sostenido del gasto público corriente que dilapida dinero sin control y que cada mes, para financiamiento político, anuncia sin ningún plan serio o controlable, un “airecito” de navidad, de las madres, de los jóvenes… ya no estamos a la cabeza del crecimiento en América latina.
Por primera vez en años, las clases empresariales empezaron a mostrar preocupación por el endeudamiento – externo e interno - y el costo en intereses que este conlleva que – para este año - disipó RD$ 28.00 de cada RD$ 100.00 que recauda el Gobierno; esa alarma pasó a alerta amarilla en la población y hasta los más pobres hablan de ella en los colmados, parques y autobuses.
Aunque el Gobierno aplacó – no resolvió – la preocupación con el tema de la inmigración ilegal haitiana, la enorme publicidad y los constantes anuncios no han logrado borrar de la mente de la gente el tema de la delincuencia e inseguridad ciudadana, de la que es parte esa penetración ilegal.
El Narcotráfico un problema que viene agravándose acentuadamente en los últimos años convirtiéndonos en almacén de trasiego de drogas, hizo saltar las alarmas del pánico tras la extradición de unas 14 personas, legisladores y funcionarios el gobierno, a un punto tal que forzó una poco lucida alocución del presidente el PRM y ministro de la Presidencia, José Paliza, previo a la visita del secretario de Guerra de Estados Unidos quien, en un terreno fértil por la debilidad del país en este tema, obtuvo la facilitación del territorio nacional para labores de intercepción – algo ya previsto desde 1995 – que podrían ser parte de acciones en la eventual campaña terrestre en contra del gobierno de Maduro, quien ha perdido casi todo apoyo continental por su condición de usurpador de la voluntad popular del pueblo venezolano.
Así las cosas, para el país, el año termina bastante definido con un llamado a las calles muy exitoso del expresidente Leonel Fernández el pasado domingo; este baño de pueblo en enero habría sido imposible para una organización que perdió casi todo un año en una renovación inocua.
Tenemos la tendencia, normal, a desear elegir a quien nos parece el candidato ideal que, en muchas ocasiones, no es el real; en las democracias, en todas, se elige de entre los posibles, que son los que figuran en las boletas sustentadas por los partidos o independientes: Un Candidato ideal porque nunca lo fue, sería el Cardenal López Rodríguez, una vez lo fue David Rockefeller, quien tampoco fue candidato nunca.
En las elecciones previstas para el 2028 el pueblo elegirá de entre los candidatos reales a uno que enfrente los problemas económicos agudizados que dejará el presidente Luís Abinader y que la gente identifica en el desempleo, los aumentos de precios, la carestía de la energía con petróleo barato, la inseguridad, la deuda, la ineficiencia administrativa del Gobierno, etc., en un entorno internacional que está cambiando las bases del mundo que conocimos desde 1947, en que el abanderado del partido verde se mueve mejor que cualquier dominicano.
Sin discusión se enfrentarán dos fuerzas – lo demás es perder el tiempo – el Gobierno con un candidato del PRM, con dinero y popularidad menguada y la Oposición encabezada por Leonel Fernández a quien inesperada y crecientemente los ojos de empresarios y gente de la calle ahora miran con simpatía: La decisión de cada ciudadano será si desea que las cosas sigan a peor o cambiar el cambio, para quitar la reversa y volver hacia adelante.

