TESTIGO DEL TIEMPO

Un buen acuerdo con el mejor aliado

La autorización dispuesta por el gobierno de Luis Abinader para que aeronaves estadounidenses operen temporalmente desde dos aeropuertos dominicanos es un paso importante para erradicar, no solo el tráfico de droga, sino a los gobiernos dictatoriales en la Cuenca del Caribe que son una verdadera amenaza para los países democráticos, como Republica Dominicana.

La operación se extenderá hasta abril del próximo año y se circunscribe a labores logísticas y de apoyo en misiones regionales de interdicción contra el narcotráfico.

Venezuela, primer objetivo, es una mina de corruptos, gobernada por un bruto dictador que esta ilegalmente en el poder y permite que en su país operen bandas organizadas para el tráfico de droga hacia Estados Unidos.

Según fuentes oficiales, la presencia aérea autorizada incluye únicamente aviones cisterna y aeronaves de transporte militar, necesarios para reabastecimiento, apoyo técnico y movilidad logística. No se trata de naves de combate ni de plataformas ofensivas,

La presión ejercida por Estados Unidos es la única garantía de que Nicolás Maduro caiga, sea arrestado y le democracia en Venezuela vuelva a renacer.

Su presencia, en el poder, rompe con la armonía de toda América de Sur y El Caribe, que lucha por sostener regímenes democráticos, a veces fuertes y a veces débiles.

El otro es Nicaragua, ubicada en el medio de Centroamérica, donde Daniel Ortega se ha convertido en un dictador peor que Somoza con una mujer a su lado semejante a la Medusa y es otro paso libre para la droga que cruza sus fronteras hasta México y de ahí a Estados Unidos.

Pero en toda guerra, la logística hace la diferencia entre ganar y perder y ese apoyo del país a Estados Unidos es vital para sus operaciones en El Caribe, que se ha convertido en un mar infectados por traficantes de droga, armas y una intensa migración ilegal.

Drogas, que algunas veces llegan a nuestras costas, armas que llegan desde la Florida hasta Haití para ayudar a las bandas terroristas y una migración ilegal masivas que se extienden desde el Tapón del Darién, pasando por Centroamérica y el Caribe, hasta a Estados Unidos.

Eso incluye la migración de dominicanos a Puerto Rico, cuya intensidad ha disminuido debido a la crisis económica y el desempleo lo que reduce el atractivo de emigrar hacia la isla del encanto.

A cambio de ese trato, no pedimos privilegios de ningún tipo, solo pedimos protección contra enemigos declarados y aportar un grano de arena en el restablecimiento de la democracia. 

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