Pensando
“Antivalores”
Cuando la dignidad habita en el ser humano, todo lo material que nos rodea es mejor valorado. A través del prisma que hoy nos imponen los antivalores, nos damos cuenta de que a esta nueva generación desviada la indujeron a creer que todo se compra y se vende en la sociedad; que el paradigma a seguir es el que gasta y despilfarra los recursos del patrimonio, el irreverente a la autoridad con sus influencias, el exhibicionista de lo mal habido y el impune, dueño y señor de la justicia. Parecería que el hombre honesto, patriota y respetuoso de la condición humana, es una especie en extinción en un sistema de derecho, empujado por una nueva clase que solo cree en el bienestar trastocado. El respeto mutuo es la mayor y mejor inversión, para conquistar la independencia moral que nos acredite como personas capaces de trabajar en nuestro propio futuro, forjado en la transparencia de las acciones que nos hacen dueños de nuestras decisiones, sin depender de las manipulaciones de los que quieran obstaculizar nuestro crecimiento espiritual y profesional. Los valores son todo lo que signifique respeto a los demás sin dar riendas sueltas a la codicia inherente a las grandes injusticias, que generan una mala distribución de los derechos ciudadanos, con una justa remuneración social que todos debemos recibir equitativamente de nuestros gobernantes, evitando ejercer una posición discriminatoria.

