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Hola soledad

Amable y apreciado lector, ese es el título de una canción que fue sumamente popular en la década de los setenta, grabada por el cantante cubano Rolando Laserie, en 1972, y dada a conocer en su álbum "El Rey Guapachoso". El tema musical fue escrito especialmente para él por el argentino Ramón Ortega Saavedra, mejor conocido como Palito Ortega.

La canción es sencilla, solo consta de tres estrofas, que vuelven a repetirse en su segunda parte. Y aprovecharemos para aclarar que no estuvo motivada en una frustración amorosa, como creían los borrachines de Villa Duarte, el barrio de quien esto escribe, y las personas "románticas" de Latinoamérica.

También aclaramos que aunque tenemos experiencia analizando canciones psicológicamente, como si fuesen pacientes psiquiátricos, lo que tuvimos el honor y el privilegio de hacer en 1985 con la canción “Elena”, de nuestro grandioso Juan Luis Guerra y su grupo 440, incluida en el álbum “Mudanza y Acarreo". Y conjuntamente con todos los psicólogos del Hospital Central de las Fuerzas armadas, Juan Luis tuvo la paciencia, amabilidad, gentileza y humildad de acompañarnos hasta la sala de psiquiatría y responder a la inmensa cantidad de preguntas, que todo el personal de salud mental le hizo sobre "Elena".

Y nos referirnos a lo anterior para plasmar nuestro agradecimiento eterno a Juan Luis por habernos dado parte de su valioso tiempo asistiendo a esa memorable e inolvidable "sesión clínica". Y a su hermano, el doctor José Gilberto Guerra, quien en esa época formaba parte del personal médico de las fuerzas armadas, en su condición de cirujano plástico y reconstructivo, por ser el canal usado para que se hiciese realidad la presencia de Juan Luis en el centro. Agradecimiento extensivo al general psiquiatra (r) del Ejército, Doctor Jacobo Fernández, quien tuvo la tarea de convencer a José Gilberto para lo que ya conocemos.

Sin embargo, en ésta ocasión no analizaremos con profundidad las estrofas de la canción “Hola soledad”, sino que será de manera superficial.

La primera estrofa de la canción expresa: "Hola soledad, no me extraña tu presencia, casi siempre estás conmigo, te saluda un viejo amigo, este encuentro es uno más".

De esa primera estrofa se deduce que se trata de una persona, sin importar el sexo, que con el transcurrir del tiempo y en sus diferentes vivencias, ya considera a la soledad como una compañera habitual. Y por eso la saluda con naturalidad y hace énfasis en aclararnos que su presencia no le extraña. Casi siempre le acompaña y la considera su "amiga" por formar parte de su cotidianidad.

En la segunda estrofa: "Hola Soledad, esta noche te esperaba, aunque no te diga nada, es tan grande mi tristeza, ya conoces mi dolor", podemos percibir que el "diálogo" con la soledad ocurre en la noche. Eso no significa que la soledad no acompañe a las personas durante el día, sino que nuestra vida cotidiana en esas horas tiene de manera inevitable lo que se denomina "Distractores psicológicos”. Los más frecuentes son las obligaciones cotidianas del trabajo o del hogar, “el ruido del mundo" y las preocupaciones de saldar cuentas pendientes, entre otras que causan la Ilusión-percepción deformada de que la soledad durante el día no afecta. Sin embargo al llegar la noche y estando en sus casas, no logran evitar tener que enfrentarse a la dura realidad de su dolorosa soledad.

Por esa razón, el "protagonista" de la canción se expresa en su "diálogo" con la soledad, pidiéndole disculpas por no darle grandes muestras de afecto, alegando que: "Es tan grande mi tristeza, ya conoces mi dolor".

Amable lector, le advierto que usted no debe tomar esa tristeza, como un signo seguro de que esa persona padece de un cuadro depresivo. Y razonamos así porque los médicos aprendemos en nuestro proceso de formación, con la asignatura llamada Semiología, a diferenciar síntoma de signo. Síntomas son los datos subjetivos que nos expresa el paciente y signos los objetivos que encuentra el médico, como tensión arterial elevada, fiebre, un soplo cardíaco y otros más.

La tristeza no debe tomarse como un signo seguro de que una persona padece de un cuadro depresivo.

La tristeza no debe tomarse como un signo seguro de que una persona padece de un cuadro depresivo.EXTERNA

A lo anterior se agrega que el padre de la psiquiatría alemana Kurt Schneider, nos advierte en su libro "Psicopatología clínica” que existen las depresiones inauténticas o falsas, o sea, porque una persona exprese que se siente triste, no necesariamente debe ser tomado como un signo de depresión, porque podría tratarse de una tristeza reactiva, como por ejemplo que haya sido notificado formalmente por acto de alguacil sobre un embargo a su casa. Es cierto que esa es una situación calamitosa, pero aún siendo así, una persona sagaz puede encontrar la manera de superarla y tener un final feliz.

Y por casos como esos, fue que nuestro maestro Jesucristo enseñó a sus discípulos y a nosotros la parábola que se encuentra en Lucas 16:1-8, la cual relata que un administrador fue informado de manera imprevista por el dueño de la empresa que preparase sus papeles contables porque tenía informes fehacientes de que él había estado dilapidando sus bienes. Y le advertía que cuando los referidos papeles estuviesen listos y se los entregase, recibiría su compensación económica y ya no formaría parte de la empresa.

Usted debe usar su imaginación y percibir que este administrador se sintió estremecido al saber que era valorado y socialmente aceptado por el alto cargo que tenía, pero si lo perdía le darían las espaldas. Así que en lugar de sumirse en la tristeza, reaccionó con rapidez y entonces se dijo a sí mismo: Yo no puedo evitar que el patrón me liquide, pero si puedo arreglar los contratos, y el porcentaje extra que les cobraba para mí y que era cuantioso, se los voy a rebajar a los deudores, y de esa manera todos quedarán agradecidos de mí, y seguiré teniendo prestigio y aceptación social. Él asunto es que así lo hizo, y logró que la contabilidad quedase cuadrada.

Y aunque los chismosos y malagradecidos le contaron al dueño de la empresa lo que había hecho, éste en realidad quedó maravillado de la sagacidad y genialidad de su empleado, porque él no había perdido ni un centavo, debido a que el dinero extra que este administrador conseguía, provenía del porcentaje que él aumentaba a los clientes en cada contrato.

Así que en lugar de cancelarle lo que hizo fue alabarle públicamente. Y por eso Jesucristo finaliza esa parábola expresando lo siguiente: "El amo alabó al administrador infiel por haber actuado sagazmente; porque los hijos de este mundo son más sagaces en lo suyo que los hijos de la luz". (Lucas 16:8. Versión Biblia de Navarra).

Y ese final debe ser una clara lección para muchos creyentes que ante los conflictos se dejan atrapar por las garras de la tristeza, en lugar de actuar con la sagacidad que tanto Yahvé como Jesucristo nos están reclamando, porque aunque quién dice la parábola es Jesucristo, en realidad simbólicamente el patrón es Yahvé.

La estrofa final de la canción Hola soledad dice: "Yo soy un pájaro herido que llora en su nido porque no puede volar, y por eso estoy contigo, soledad yo soy tu amigo, ven que vamos a charlar".

Esa última estrofa nos expresa lo que suele suceder con los neuróticos de carácter, a los cuales su sentimiento de inseguridad personal les hace convencerse de que “no pueden volar". Por eso se quedan pasivos, y entonces aquello que temen se convierte en realidad.

Por cosas parecidas fue que el grandioso escritor Amado Nervo nos legó un poema sublime dividido en dos partes, donde nos dice: "No creas, pues, jamás que la excelencia de un bien es condición negativa para su advenimiento; abre con tu confianza todas las capacidades de tu espíritu ante la posibilidad de recibirlo. No sea que cerradas por las llaves de tu escepticismo tus puertas interiores; cuando llegue la felicidad Suma que te tocaba en suerte, no puedas entrar... y se aleje para siempre".

Así que debe quedarle a usted completamente claro que, aunque sea cierto que la situación que atraviese sea verdaderamente conflictiva y tortuosa, nunca sienta que sus "alas están rotas", e incluso que aunque usted en lo personal deteste los conflicto, al igual que el administrador de la parábola que ya conocemos, usted debe reaccionar y motivarse a actuar.

Les cito el caso de un ex presidente que estaba padeciendo de un insomnio repentino porque con un llamativo aparataje policial y judicial intentaban encarcelarlo preventivamente. Así que con éste ex presidente, del cual se sabe que es una persona de finos modales y de lenguaje modulado, se puede aplicar lo expresado por el filósofo Don Ortega y Gassett en su memorable libro publicado en 1914 "Las meditaciones del Quijote", donde dijo "Yo soy yo y mis circunstancias, y si no la salvo a ella, no me salvo yo".

Así que este ex presidente, demostrando un coraje que dejó sorprendidos hasta a sus adversarios más furibundos, reunió a un grupo de sus amigos y al llegar próximo a las puertas de la fiscalía dijo a los medios de comunicación que acudieron presurosos, más o menos lo siguiente: "Vine a ahorrarle el esfuerzo de tener que salir a buscarme, porque he venido a constituirme en prisión, y enfrentar cualquier cargo que hayan instrumentado alevosamente contra mí".

Para no cansarles, finalizaré contándoles que a partir de ese día jamás volvió a ser intranquilizado y se curó de su insomnio reactivo, el cual solo le vuelve cuando pierden por paliza los Leones del Escogido.

El espacio limitado no me permitió hablarles de otros aspectos, como la “Soledad positiva” y la “Psiquiatrización”, que en esencia es la influencia que ejercen los millonarios y psicopáticos laboratorios farmacéuticos para que situaciones emocionales cotidianas, como por ejemplo la soledad, sean tratadas como si fuesen enfermedades psiquiátricas.

Solo deseamos que usted se convenza de que no es cierto que sus alas estén rotas y no pueda volar. Y agregarle que los creyentes estamos convencidos de que quienes esperan en Yahvé, él les renovará el vigor, subirán con alas como de águilas, correrán sin fatiga y andarán sin cansarse". (Isaías 40:31. Versión Biblia de Jerusalén latinoamericana).

El autor es psiquiatra y general (R) del Ejército

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