En la diana

Financiamiento de la indexación salarial

Primer Tiro

La estimación del costo fiscal (cantidad de recursos que dejaría de percibir el Estado) de la indexación salarial es condición necesaria para analizar la viabilidad de sus posibles fuentes de financiamiento, partiendo del supuesto de la aceptación general de que la indexación no es factible sin la sustitución de sus efectos en los ingresos fiscales. El modelo a utilizar parte de la Tasa Efectiva de Tributación (TET) de los asalariados definida como la relación entre el monto recaudado y el pagado por concepto de sueldos y salarios a todos los trabajadores en toda la economía, la cual se estima en 3.81 para el 2021. Asumiendo que la indexación reduciría la TET en la misma medida en que aumente el monto exento, la misma caería a 2.63, y las recaudaciones por impuesto sobre la renta de los asalariados disminuiría en términos brutos en RD$ 28,067.2 millones con respecto al 2024, los que descotando el aumento en los otros impuestos al consumo que generaría el aumento del ingreso disponible, disminuirían a RD$ 25,036.4 millones en términos netos.

Segundo Tiro

En ausencia de un proceso de reformas, el financiamiento del costo de la indexación debe producirse a través de una reducción del gasto. Las únicas fuentes de financiamiento socialmente factibles que no afectan negativamente la pobreza y la distribución del ingreso son la reducción del subsidio a los combustibles y a la tarifa eléctrica que reciben los grupos de los más altos ingresos. En el 2024 el monto total del subsidio a los combustibles ascendió a RD$ 21,621.2 millones. Si se asume que dicho subsidio se distribuye según el tipo de combustible consumido, se obtiene que el gasoil y la gasolina premium absorbieron RD$ 11,826.8 equivalente al 54.7% del monto subsidiado. En el 2024 el subsidio a la tarifa eléctrica (diferencia entre lo facturado y el costo del servicio eléctrico) ascendió a RD$ 51,796.4 millones, de los cuales RD$ 24,758.7 millones correspondieron a los usuarios residenciales. Tomando en cuenta que los clientes residenciales con consumo por debajo de 200 KWH por mes representan el 63.2%, se puede estimar que un total de RD$ 9,091.7 millones del subsidio eléctrico fue recibido por los grupos de altos ingresos.

Tercer Tiro

Eliminando el subsidio a la gasolina y al gasoil premium, y a los grandes consumidores residenciales del servicio eléctrico, se obtiene un total de RD$ 20, 918.5 millones, y si se agrega la eliminación de los subsidios a los grandes consumidores no residenciales del servicio eléctrico, el monto a obtener excedería holgadamente a lo requerido para la indexación salarial. La eliminación parcial o total de los subsidios eléctricos y a los combustibles tendría un efecto directo en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en los grupos de Vivienda (2.12%) y Transporte (3.1%), según las ponderaciones del documento metodológico del IPC 2019–2020. Si el subsidio eléctrico se reduce en un 30%, se estima que el precio de la electricidad aumentaría un 25%, impactando un 0.25 x 0.0212% %=0.53% sobre el IPC. En el caso de combustibles, una reducción similar podría representar un aumento de precios del 20%, afectando un 0.2 x 0.031% = 0.62% del IPC. En total, el efecto inflacionario agregado de reducir estos subsidios en las magnitudes anteriores sería de aproximadamente 1.15% sobre el IPC general, lo que demuestra que, sin reformas, el costo de la indexación merece mucha más atención.